En la mitología romana, las parcas tejían y sustentaban los hilos de la vida, y el corte del hilo simbolizaba la muerte. Esos relatos míticos intentaban explicar a su manera el devenir y el misterio que se escondía detrás de los ciclos de vida y muerte, y presentarlos como consecuencia de un destino predeterminado. Yo, personalmente, no creo en el destino, creo que la vida la vamos construyendo nosotros con nuestros actos y con nuestra reacción a los sucesos externos a nosotros. Sin embargo, sí que encuentro un paralelismo con el mito de las parcas. Cuando nacemos, somos un ovillo que empieza a rodar en un plano infinito y que puede ir hacia cualquier lado en cualquier dimensión, dejando tras de sí el rastro del hilo, nuestro pasado, que en el momento en el que queda fuera del ovillo ya no puede influir en el movimiento posterior. Durante el tiempo en el que nos vamos desarrollando, nos chocamos con otros ovillos y cambiamos de dirección, o nuestros hilos se enredan con otros hilos, algunas veces por mucho tiempo y otras apenas se rozan, y se separan. Y al final, cuando el ovillo se agota, cae la última hebra y dejamos de rodar, quedando tras de nosotros el rastro de los caminos que hemos recorrido. Lo único cierto es que nuestro destino es la muerte, todo lo demás es aleatorio y en cierto modo, caótico.
Muy interesante y bella la idea del ovillo desenrrollandose a lo largo de nuestra vida.
ResponderEliminarGracias! Un saludo
ResponderEliminarJoooo...pues si son tuyas las fotos son preciosas. El detalle de (parentesis) es fantástico...y me encantaría saber donde estabas cuando fotografiaste ' revolución" y " el foso", son muy curiosas. Buen día y que ninguna de las parcas te corte el hilo XD ( María).
ResponderEliminar