martes, 31 de agosto de 2010

ESTOCOLMO


Estocolmo es tranquilidad. Es una ciudad que desde el primer momento resulta apacible. La atmósfera, la luz, el ritmo de la gente, todo es mas calmado que en otras ciudades. Hasta en las zonas mas abarrotadas de turistas es posible encontrar un lugar para disfrutar de la tranquilidad. El parque de Djurgarden, por ejemplo, donde mo es extraño dar un paseo de más de una hora en bicicleta, o de casi tres horas andando, sin ver apenas a unas pocas personas. Ningún parque en ninguna ciudad ofrece esta posibilidad. La ciudad vive en torno al lago, y el lago es protagonista de la vida de Estocolmo en verano. En cualquier rincón la gente vive para el agua, cualquier espacio cercano al lago se convierte en una playa improvisada y en lugar de reunión. Pero lo que más llama la atención es el ritmo de vida calmado, el respeto por el entorno y por los conciudadanos y la pausa con la que se vive. En una ciudad muy turística, repleta de comercios, de restaurantes, cafés y lugares de copas, la forma de disfrutar de todo ello es muy diferente a la nuestra. Presumimos del estilo de vida mediterráneo, favorecido por un clima benigno y un mayor número de horas de sol en invierno y otoño, pero confundimos el disfrute propio con el derecho a molestar y la obligación de los demás a aguantarnos. Música y voces, a cualquier hora del día y de la noche, y los botellones incontrolados son las dos mayores aportaciones españolas a la cultura europea en los últimos años (en París pude ver la celebración de varios botellones en las orillas del Sena durante un paseo nocturno en barco).
Tenemos tendencia a pensar que sólo nosotros somos capaces de disfrutar de la vida, y auqnue no lo creamos, la gente disfruta y se divierte en Estocolmo igual que en cualquier otra parte del mundo, sin necesidad de hablar a voces por la calle, gritar, tirar los desperdicios por cualquier parte, dejar los excrementos de los perros por las aceras o los jardines o molestar por las  noches y no dejar dormir a nadie porque yo tengo derecho a divertirme.
Estocolmo es una ciudad que enamora por su belleza tranquila y por todas las cosas que allí encuentras a cada paso, y que aquí en España casi tenemos olvidadas: educación, limpieza, respeto y tranquilidad. Conciencia ciudadana de vivir en sociedad.

domingo, 27 de junio de 2010

TEMERIDAD IMPRUDENTE

Hace unos días, un tren arrolló y mató a 13 personas en un apeadero de la Costa Brava, el ya tristemente famoso apeadero de Castelldefells. Inmediatamente, al hilo de la noticia, los informativos desplegaron toda su infanteria para acercarnos el luctuoso suceso. Después de la infantería, a la mañana siguiente, llegó la caballería radiofónica y aparecieron los tertulianos, esos seres investidos de una razón pura más allá de toda duda razonable, infalibles en sus juicios y afirmaciones, ya hablen del tiempo o del misterio del triángulo de las Bermudas. Y claro, para muchos de ellos lo lógico es pensar que la culpa es del Gobierno, de la Generalitat, de Adif, de Renfe, del revisor del tren de cercanías o de la señora de la limpieza de la estación, y nunca, de unas personas que irresponsablemente y saltándose todas las normas de seguridad que dicta el más mínimo sentido común, se dispusieron a cruzar las vías, pensando que el tren que llegaba a lo lejos iba a parar en la estación. Es una nueva muestra de irresponsabilidad personal, cuyas consecuencias se quieren achacar a los poderes públicos. Otra muestra de que tomamos decisiones arriesgadas sin calcular precisamente eso, el riesgo que corremos y queremos que las consecuencias sean responsabilidad de otros. Hasta el Gobierno ha tenido que hablar de irresponsabilidad con un tono suave y como disculpándose y pidiendo perdón, para no ofender. No. Por mucho dolor que nos cause cualquier muerte, éstas han sido imputables única y exclusivamente a los propios afectados, que no han respetado las normas establecidas para evitar este tipo de incidentes. Y nada más. Si el paso subterráneo era estrecho, pues se espera uno y pierde 10 minutos en pasar. Mejor 10 minutos que la vida. Otros hablan que los guardias de seguridad comenzaron su turno de trabajo unos minutos más tade, y que si hubieran empeado antes se podría haber evitado. Volvemos a lo mismo: si no está presente una fuerza coactiva, no somos capaces de comportarnos y actuamos de manera irresponsable. En una emisora de la Cadena Ser, una locutora llegó a decir una frase alucinante, textualmente: "Al parecer, el maquinista del tren no tuvo los reflejos suficientes para detener el convoy". Cualquiera que tenga conocimientos de física a nivel de ESO o BUP o como sea, sabe que detener un tren Alaris, con una masa considerable, que circula a más de 100 kilómetros por hora es una misión complicada, que requiere de cientos de metros de frenada enérgica. Se supone que un periodista tiene una carrera universitaria...
Afortunadamente para el maquinista, el hombre cumplía con todas las normas y regulaciones impuestas y estaba haciendo impecablemente su trabajo. El trauma del accidente no se lo quitará nunca, pero al menos nadie podrá salir por ahí diciendo barbaridades o intentando empapelarle a él la responsabilidad.
Por mucho dolor que cause este acidente, ha sido fruto de una imprudencia temeraria, y los imprudentes y los temerarios, en este caso, han sido las propias víctimas.

miércoles, 23 de junio de 2010

DISEÑO INTELIGENTE

Hay que reconocer que el nombre que han puesto a esta teoría tiene su gracia. Diseño Inteligente. Ha calado y casi todos hemos oído hablar de ello, aunque por supuesto no conozcamos en profundidad todas sus afirmaciones. Es un nuevo éxito del marketing americano, aplicado esta vez a la religión, para vestir con un traje de Ciencia, en mayúscula, a una teoría sin base científica ni pruebas que las sustenten. Pruebas de la evolución hay millones diseminadas por todos los rincones del Universo conocido, y las que aún nos quedan por descubrir, tanto en nuestro planeta como en el resto. Negar la evolución, a pesar de sus huecos y sus errores, es negar la evidencia, pero no voy a eso. 
Diseño Inteligente. Veamos en qué consiste: una inteligencia superior, hace unos pocos miles de años (creo que dicen que unos 7.000, no estoy seguro, ni viene al caso), se pone a pensar y decide crear un mundo. Bien. Todos, dentro de nuestras inteligencias más o menos mediocres hemos tenido alguna vez una vena creativa y nos hemos puesto manos a la obra. Pero aquí tenemos a nuestra inteligencia superior, devanándose los sesos cósmicos, y de repente se le ocurre crear un Universo infinito, poniendo soles, planetas, polvo cósmico y algunas cosas más, que al final, habría que reconocerlo, le quedaron bastante bien. Una vez creado todo eso, se aburre y los pone en movimiento, pero eso no es suficiente. Ver piedras dar vueltas y explotando le sigue resultando tedioso; a fin de cuentas, los fuegos artificiales nos gustan porque los vemos de vez en cuando, en las fiestas y así. Si los viéramos a diario terminaríamos por no prestarles atención. De repente se fija en un pequeño planeta azulado, perdido en un borde de una galaxia perdida, y decide hacer algo más. Se crea su propia casa de muñecas y la llena con todo tipo de bichos y plantas. Claro que en este punto, o estaba cansado, o era español, y le salió la vena chapucera, porque puestos a crear algo, crea algo que funcione, no un desastre de mundo como el nuestro. Un mundo en el que la supervivencia de decide por la muerte, en el que los más fuertes destrozan a los más débiles, en el que la naturaleza, las enfermedades, los propios humanos y todo en sí mismo tiende a la autodestrucción, sosteniéndose en un equilibrio imposible que se basa en la desigualdad y la opresión a todos los niveles. Asi ha sido la historia desde que el primer organismo apareció, o fue "inteligentemente" colocado en este mundo. Eso es lo que llaman "diseño inteligente", un mundo imperfecto, que se autodestruye y se autoregenera constantemente, hasta el momento en el que el equilibrio se rompa y se muestre la fecha de caducidad. Esa misma es la idea de la evolución. Si el diseño fuera realmente inteligente, el Universo sería un lugar perfecto, compuesto por mundos perfectos y habitados por seres perfectos, un lugar donde abundaran las cosas buenas y no hubiera maldad. Eso es lo que habría diseñado un inteligencia digna de tal nombre. Lo demás, chapuzas... o ganas de fastidiar.

jueves, 27 de mayo de 2010

L'ÉTRANGER

Hoy toca otra vez un momento de pausa. Después de varias entradas hablando de otros temas, hoy el cuerpo me pide hablar de mi. Sí, puede ser una muestra de exhibicionismo, pero es lo que me apetece. Desde que, ya hace muchos años, descubrí este medio y colgué mi primera página en la web pobladores.com (que ni siquiera se ya si existe), he tenido siempre la certeza de que es más fácil desnudarse delante de un millón de desconocidos que enseñar una sóla de tus debilidades a alguien muy cercano. El caso es que hoy me apetece escribir sobre mi, y a eso voy. Empezaré por admitir que la primavera no me ha sentado bien, aunque quizás lo que no me ha sentado bien ha sido este año, en el fondo es lo mismo. De igual manera, tengo que reconocer que ando un poco tocado de ánimos. Tener la certeza de que siempre he vivido en el lugar equivocado y en el momento equivocado no me ayuda mucho a superarlo, la verdad. No es una sensación nueva, es algo que periódicamente se me revela, de manera recurrente, en diferentes etapas de mi vida. Siempre fuera de sitio. Siempre la sensación de ser un exiliado buscando su origen, condenado a no encontrar un lugar en el que sentir como un hogar. Viviendo siempre en precario. Sostenido sólo por mi convicción de que siempre lo mejor está por llegar, aunque la vida me demuestra día a día que lo que está por llegar es lo que llega, ni mejor, ni, por ahora, peor. Agarrado a los sueños que espero realizar y con la misma fuerza a los que ya se que nunca se cumplirán. Siempre extraño en medio de la gente. Sin comprender por qué soy incapaz de mezclarme con los demás, por qué no puedo ser uno más; sin entender por qué cuando cae la noche, todas las puertas se cierran y yo me quedo fuera, buscando un lugar que no consigo encontrar.

lunes, 24 de mayo de 2010

POLÍTICA DE PINGANILLO

Espero que al final esto no termine por convertirse en un blog de opinión política; o de opinión antipolítica, lo que creo que reflejaría mejor mi manera de pensar, pero es que todos los días me lo ponen en bandeja. Hoy no me refiero a los grandes titulares, ni a la renovación del TC, ni a las medidas anti-crisis, al paro ni a nada parecido. Hoy me quedo con una noticia pequeña, pero significativa desde mi punto de vista. La comparecencia del presidente de la Generalitat, Montilla, en el Congreso o el Senado (no se dónde ha sido ni me interesa, ni siquiera me he enterado de para qué ha ido allí) ha costado la friolera de más de 6.000 euros en traductores, para que se pudiera escuchar su discurso, a través de los correspondientes pinganillos, en todas las lenguas, oficial y autonómicas, de España. Esto nos ha permitido ver en la portada de algún periódico la impagable imagen de dos andaluces, Montilla y Chaves, escuchándose a través de un traductor simultáneo. Esperpento en estado puro. Está claro que 6.000 y pico euros no parecen gran cosa en asuntos de estado, pero veamos cifras más cercanas. En un ratito, creo que la comparecencia ha durado menos de una hora (y si es más, da lo mismo), nuestros diligentes representantes electos, dando una loable muestra de austeridad en tiempos de crisis, se han "pulido" una bonita cantidad de dinero equivalente a 9 meses del salario mínimo interprofesional, por ejemplo. O a 20 meses de la pensión por jubilación que cobra mi madre; o a 6 meses de sueldo de muchos "mileuristas", y si algunos de vosotros lo sois, sabréis, todos lo sabemos, lo que cuesta ganarlos. Más de 6000 euros para que sus señorías se den el gusto de saber cómo suenan sus discursos en otros idiomas. Eso sí, a nosotros nos van a subir el IVA y el venía a nada que  nos despistemos. Y si no lo hacen los de ahora, lo harán los siguientes. Al final somos rehenes de nuestros propios votos y con ellos damos carta blanca a quienes nos deben gobernar para que desgobiernen y luego nos pasen la factura. Repito, no hablo de estos de ahora, ni de los que ha habido antes, ni de los que vendrán después. Hablo de los políticos como colectivo, sin distinción de colores. Creo que los que más distingue a los políticos de uno u otro partido al final es eso, el color... de sus corbatas.

jueves, 20 de mayo de 2010

ECOLOGISMO DE SUPERMERCADO


Que el ecologismo es un negocio, además de una necesidad, es algo evidente cada vez en más aspectos de nuestra vida. Empresas y gobiernos esconden sus intenciones detrás de motivos ecologistas, que igualmente utilizan para justificar decisiones polémicas. Una de las que más me ha indignado ha sido la campaña de Carrefour con su eliminación de las bolsas de plástico tradicionales y la sustitución de las mismas por bolsas de fécula de patata; patata no alimentaria, según pone en la propia bolsa, que no se realmente qué es. Podían haber dicho que eliminaban las bolsas y las cobraban para ahorrar gastos, como en el Día, que lo lleva haciendo desde siempre, y dejarse de tonterías y de colgarse la medalla de protectores del medio ambiente. En cualquier hipermercado hay miles de productos envasados en plásticos de diferentes tipos, y allí continúan. A Carrefour no le preocupan estos plásticos, no porque sean mejores para el medio ambiente, sino porque el coste de los mismos lo soportan el proveedor, que lo repercute en el precio, y el cliente, que es quien paga el precio final con el correspondiente margen . De esta manera, al eliminar las bolsas, consiguen que todos los  "plásticos demoníacos" los paguen el proveedor y los clientes, negocio redondo. Ahorro por todas partes, pues la factura de bolsas de cualquier cadena de hipermercados seguro que se cuenta en millones de euros. Además, y aunque parezca una tontería, el eliminar las bolsas de la compra implica necesariamente un aumento en la venta de bolsas de basura convencionales, sobre todo en hogares monoparentales como el mío, en los que las bolsas del hiper han terminado siempre su vida como bolsas de basura. Y no creo que el plástico de las bolsas de basura sea más respetuoso con el medio ambiente que el de las bolsas de la compra.
Otros que apuntan a salvar el mundo a través de su propio ahorro son los hoteles. Es cierto que una toalla en un hotel se puede usar sin problemas dos o tres días, y que no es necesario utilizar un juego completo de toallas cada día. Creo que nadie en nuestras casas lo hacemos. Bueno, yo por lo menos en mi casa no lo hago, igual soy un marrano. Pero que nos digan que lo que pretenden es ahorrarse en la factura de la lavandería, y no proteger la naturaleza, ni ahorrar agua, ni nada por el estilo. Si se pusieran manos a la obra e intentaran de verdad proteger la naturaleza, tendrían más cuidado con los materiales de construcción, con la ubicación de los establecimientos, los ruidos que emiten, la contaminación que producen las cocinas y las torres de climatización, la temperatura de las habitaciones en invierno (siempre demasiado calor) y en verano (demasiado frío), por ejemplo. La competencia y la necesidad de abaratar costes para poder atraer a los clientes, les obligan, como es lógico en cualquier empresa, a reducir costes de explotación, y si eliminan el desayuno y reducen la lavandería, pueden mantener su margen de beneficios aunque reduzcan el precio. Eso lo entiendo, me parece lógico y lo admito como una ley de mercado. Pero que no me vendan la bandera ecologista ni quieran hacerme sentir culpable por pedir una toalla limpia o una bolsa para llevar el pan.

domingo, 16 de mayo de 2010

THE UGLY TRUTH

Dijo alquien alguna vez que en los dos momentos más cruciales de nuestra vida, cuando nacemos y cuando morimos, siempre estamos solos. La frase no se refiere a que no tengamos a nadie querido cerca de nosotros, sino a que en ese preciso instante de transición, nadie nos puede acompañar en lo más profundo de nosotros mismos. Entre medias, vivimos naúfragos en soledades íntimas, que intentamos llenar a través del contacto con el resto de la gente. Nuestro comportamiento social nos empuja a mantener una relación con nuestra familia, a encontrar amigos o a buscar pareja. Sin estos contactos somos seres disfuncionales e incompletos, y nuestra salud emocional se resiente. A largo plazo, es posible que presentemos algún tipo de transtorno del comportamiento, aunque seguramente no seamos capaces de apreciarlo por nosotros mismos. Relacionarnos nos abre posibildades de interactuar con otros seres humanos, compartir vivencias o discrepar sobre puntos de vista, y todo ello nos enriquece. Sin embargo, en lo referente a las relaciones de pareja, las cosas son diferentes, y nosotros somos diferentes. Qué es lo que nos atrae de la otra persona es algo que a menudo no somos capaces de discernir, y nos dejamos llevar más por nuestra necesidad de contacto humano que por las cualidades de esa persona. En el fondo, somos animales y necesitamos que nos acaricien. Qué hace que una pareja se mantenga unida y qué hace que se separe es algo que no sabemos. Sí, hablamos de amor o desamor, de querer o de dejar de querer, pero eso es sólo el resultado de un proceso muy complejo que empieza en un momento indeterminado de una relación por causas desconocidas, y que no somos capaces de apreciar hasta que ya es demasiado tarde y se nos ha escapado la posibilidad de controlar los daños o repararlo. No sabemos en qué momento empezamos a dejar de querer a la persona que tenemos al lado o esa persona empieza a dejar de querermos. Podemos recurrir a muchos tópicos sobre el tema, pero sólo son eso, tópicos, nunca la realidad. Si acaso, un realidad enmascarada para que a nosotros mismos nos resulte más soportable. Lo malo es descubrir que eso es lo único que podemos esperar, momentos disfrazados que nos hagan sentir la ilusión de sentirnos queridos hasta que llegue el momento en el que la fea verdad se nos muestre sin tapujos y tengamos que volver a empezar a buscar, aún a sabiendas de que no vamos a encontrar nada, porque no hay nada que encontrar.

VELADOS

Cada poco tiempo salta a los medios el asunto del velo islámico en los centros de enseñanza de nuestro país, debido a confllictos derivados de su uso por parte de algunas estudiantes. Por supuesto, no faltan las voces a favor y en contra, todas con su cuota de razón o de sinrazón a partes iguales. Y para no ser menos, me voy a mojar en este asunto. Mi opinión personal es que no se debe permitir su uso en las instituciones públicas de enseñanza. De las privadas no hablo, cada una define su ideología y quienes a ellas acuden libremente deben respetarla y aceptarla, y si no lo hacen o no lo quieren hacer, no deben ir. Quien quiere educar a sus hijos en un colegio católico o islámico lo hace precisamente porque en ese centro tienen la posibilidad de conocer esa fe y esas creencias, y eso es tan legítimo como cualquier otra postura. Pero la enseñanza pública es diferente, pues por definición es aconfesional, y por ello se han eliminado todos los símbolos religiosos de las instalaciones. No me valen los argumentos de respeto a la religión de cada uno, puesto que nadie admitiría que una niña acudiese a clase con un hábito de monja, que es una manifestación religiosa equiparable al velo, y seguramente esa conducta sería censurada y prohibida de manera tajante, y todo el mundo estaría de acuerdo con ello. Tampoco me vale el argumento cultural, pues tan cultural como llevar un velo, en este caso, puede ser el llevar una gorra, unas gafas de sol o una sudadera con capucha, manifestaciones culturales de nuestra sociedad occidental que son admitidas sin problemas fuera de las aulas, pero que no consideramos apropiadas dentro de las mismas, y no se permiten, por un simple motivo de educación, o mejor dicho, de urbanidad, palabra caída en desuso desde hace muchos años.

sábado, 15 de mayo de 2010

PULSE EL BOTÓN

Hay un dilema moral para el que todavía  no he encontrado una respuesta única, aunque quizás decir ésto en público no me deje en buen lugar. Es la hipotética situación en la que alguien te plantea el siguiente escenario: en un panel hay un botón, que puedes pulsar o no. Te dicen que si pulsas el botón, una persona en el mundo, de manera aleatoria, morirá, y tú recibirás un millón de euros, limpios y sin consecuencias. La persona puede ser cualquiera, puede ser la persona a quien  más ames en el mundo o un completo desconocido al otro lado de la tierra. Incluso puedes ser tú mismo. Las probabilidades estadísticas de que muera alguien que conoces, que amas o tú mismo son de una entre seis mil ochocientos millones, la población mundial actual. En número, que parece que impresiona más, sería 0,0000000001; si tenemos en cuenta que la probabilidad de obtener un primer premio en el sorteo de Euromillones es de una entre setenta y seis millones (0,00000001, cien veces mayor que la anterior) y que nunca nos ha tocado ni nos tocará, ¿serías capaz de apretar el botón?¿pesaría más el sentimiento de culpa que la recompensa?¿o serías capaz de matar en tu propio beneficio?¿pulsarías el botón una y otra vez hasta que te saliera callo en el dedo? Son preguntas para reflexionar y responderse a uno mismo, sin que nadie tenga por qué saber la respuesta. Te puede ayudar a conocerte mejor.

viernes, 14 de mayo de 2010

CORRUPCIÓN, DIVINO TESORO...

Vuelvo a temas menos personales y más de actualidad, como sin duda lo es la corrupción que nos rodea. Me parece increíble la tolerancia a la corrupción que tenemos en España. Sorprende igualmente lo engarzada que está la corrupción con la actividad política, tanto, que se puede decir que tenemos una especie de resorte mental que, de manera automática, nos hace pensar en una cuando se menciona la otra, y viceversa. No es algo nuevo, políticos y medradores de todo signo y color político (la poca vergüenza no conoce de ideologías, es su propia ideología) han robado a manos llenas desde los albores de la historia, pero no deja de ser sorprendente cómo  incorporamos estos comportamientos a nuestra realidad social y apenas les damos importancia. En el momento actual, desde los inicios de nuestra democracia, ha habido muchos casos de corrupción. Los primeros fueron escándalos mayúsculos, con despliegues mediáticos importantes, y la opinión pública muy sensibilizada, lo que provocaba un fuerte rechazo social a este tipo de conductas. Pero los años, el auge del dinero fácil a través de los pelotazos del ladrillo y la bolsa, y nuestro atávico fatalismo ibérico, nos han hecho, sino ser tolerantes, sí volvernos indiferentes ante estos mangantes. El resultado: políticos y partidos implicados en escándalos de corruptelas varias, a todos los niveles, se presentan a las elecciones locales, autonómicas o nacionales, y además de salir electos, lo hacen con mayorías suficientes para gobernar. Nos roban la cartera, pero no nos importa. Mejor que gane el mío, aunque sea un golfo, antes de que gane el otro, por muy honrado que sea. Los colores son los colores. El resultado es que más que votantes racionales que valoran los programas, somos ultras de un determinado partido, y estamos tan ciegos que no nos damos cuenta de que nos meten la mano en el bolsillo.

lunes, 10 de mayo de 2010

GRAHAM

Este pasado fin de semana tuve la oportunidad de ver una película británica, "An education", que cuenta la historia de Jenny, una adolescente de dieciseis años, estudiante brillante y sujeta a una educación muy intensa y estricta orientada a su ingreso en la universidad de Oxford, la máxima aspiración de su padre. En la vida de Jenny hay dos personajes masculinos, además del padre; uno de ellos es Graham, un chico de su edad, compañero de estudios que parece estar enamorado de ella. El pobre Graham es un buen chico, simpático y amable, pero apenas es capaz de ofrecer poco más que su candidez y su torpeza a la hora de tratar con chicas, fruto de la educación y las costumbres de los años cincuenta. Y por supuesto, es despreciado por el padre de Jenny. No tiene nada para impresionar a una chica. El otro personaje, David, aparece de repente, detrás de su sonrisa encantadora. Es un tipo mayor, atractivo, ocurrente y divertido. Un auténtico encantador de serpientes, que no sólo seduce a Jenny, sino que también conquista a sus padres. Un vividor con buenos modales y lleno de encantos, que, como el mismo dice durante una de las conversaciones, está graduado en la universidad de la vida, y que ofrece a Jenny todas las cosas que hasta entonces ni siquiera había imaginado. Por no desvelaros la trama ni el final de la película, que se complica bastante más, no voy a contar nada. En este caso lo importante de la película, en lo que afecta a estas líneas, es el comprobar cómo la vida nos da a los hombres un papel a representar, y a unos les da el guión para ser graham, y a otros les toca ser david. Lo malo para los grahams es que por mucho que quieran, nunca conseguirán ser davids. Lo malo para mi ha sido darme cuenta de que siempre me ha tocado ser un graham, un buen tipo a quien la sonrisa se le congela en una mueca grotesca, mientras se queda con cara de panoli viendo cómo jenny se va con david a arruinar su vida sin dudarlo.

jueves, 6 de mayo de 2010

PAUSA

Hoy no voy a dejar mi opinión sobre ningún tema en concreto, porque hoy es uno de esos días que se levantan torcidos, sin motivo alguno, sin ninguna causa. Un día de esos en los que desearías con todas tus fuerzas que en algunos momentos la vida se pudiera controlar con un mando a distancia, y apretar el botón "pause"; o "still", según sea el mando. Que todo fuese tan sencillo como eso, apretar un pequeño botón rectangular y poner en pausa todo, el trabajo, la familia, los amigos, la pareja (quien la tenga), los problemas y lo que no son problemas. Poner en pausa la primavera, o el invierno, o lo que haya en ese momento. Poner en pausa los pensamientos y los sentimientos. Pausar el tiempo, y sentir que todo deja de fluir alrededor. Tener un segundo para volver los ojos y mirar dentro de uno mismo, y ser capaz de ver en la oscuridad dónde estamos y a dónde queremos ir. Algo tan sencillo como eso, algo tan complicado como eso. Una mínima pausa para encontranos y disfrutar de ese encuentro, saber si somos capaces de reconocernos, y en caso de que lo consigamos, saber si realmente estamos donde querríamos estar.

domingo, 2 de mayo de 2010

VIAJES

Que me gusta viajar es algo que todos los que me conocen saben de sobra. Además, puedo decir que hasta ahora siempre he tenido mucha suerte: nunca me han perdido una maleta en ningún aeropuerto, no he tenido accidentes, ni contratiempos, ni enfermedades, ni siquiera el tiempo meteorológico me ha supuesto una incomodidad. Como digo, he tenido mucha suerte, aunque también creo que influye mi manera de enfocar el hecho de viajar. Para mi el viaje comienza en el momento en que de repente, muchas veces sin saber por qué en concreto, decido que voy a ir a un lugar determinado. Desde ese instante, en que inicio la recopilación de información, guías, billetes de avión, hoteles, posibles excursiones y lugares que quiero visitar, disfruto cada paso en el proceso de viajar. El viaje, desde mi experiencia personal, es más una actitud mental que un desplazamiento físico. No importa si me desplazo cien o tres mil kilómetros. El viaje siempre empieza en la cabeza, imaginando y ordenando las imágenes que se obtienen a través de internet, documentales, libros y cualquier otro medio. En mi subconsciente, el viaje es un hecho positivo, y eso me provoca una actitud mental positiva que me hace disfrutar siempre, por encima de los pequeños inconvenientes. Durante el periodo que estoy, por decirlo de alguna, "en modo viaje", la realidad cotidiana pasa a un segundo plano, y estoy enfocado totalmente a percibir y a apreciar todo lo que el lugar que visito me pueda ofrecer. Me gusta moverme andando o en transportes públicos por las ciudades que visito, intentando observar a la gente, hablar con ellos siempre que es posible, e intentando captar la vida cotidiana de esos lugares. No me gusta ejercer de simple turista en el sentido más peyorativo del término: aquel que pasa por un sitio "flotando", casi mirando por encima del hombro cuanto ofrece el destino, y cuando se va no tiene más recuerdo que lo que le han proporcionado los tour operadores y las postales compradas en la recepción del hotel.

domingo, 25 de abril de 2010

ANIMALES POLÍTICOS


Alrededor del año 350 antes de nuestra era, Aristóteles definió al hombre como un "animal político", dando a entender que la política forma parte de  nuestra condición humana y nos diferencia del resto de especies. A lo largo de toda nuestra historia como cultura occidental, desde aquellos lejanos tiempos de la Grecia clásica, la política ha jugado un papel primordial en nuestras vidas como individuos. El poder tiene un gran atractivo, y por sentirse poderosos muchos seres humanos están dispuestos a todo. Parece, y digo sólo "parece", porque la historia nos demuestra que tiene una obstinada tendencia a repetirse, que atrás han quedado los tiempos, en nuestro entorno cultural, en los que hasta el asesinato valía para conseguir el poder. Que se lo pregunten a los reyes godos. Afortunadamente para los políticos de ahora, la política ha dejado de ser una actividad de alto riesgo, y los beneficios que proporciona son muchos, ladrillo incuido, por eso, el mínimo riesgo de ir a lal cárcel apenas disuade de intentarlo. Esto ha provocado que cualquiera con ganas de medrar y de trabajar lo menos posible, y si además tiene pocos escrúpulos o ninguno, mucho mejor, vea en la política la forma de conseguir todas aquellas cosas que le serían inalcanzables por sus propios méritos y preparación. Como resultado, nuestras vidas están dirigidas por individuos de escasa cualificación y de nula visión global, cegados por las orejeras partidistas que sólo les permiten ver la zanahoria que su propia ambición les pone delante, y que no coincide con el bien común que deberían perseguir en el ejercicio de la actividad política. Es decir, más que por animales políticos, estamos dirigidos por políticos animales. El resultado es el que sufrimos a diario desde los albores de nuestra historia, con independencia de las nacionalidades que se quieran estudiar: políticos exclusivamente preocupados de su propio bien, cazafortunas venidos a más y perfectos cabeza huecas que actúan como caja de amplificación de frases altisonantes que no se creen, ni tan siquiera entienden. Siempre que pienso en los políticos recuerdo unas viñetas de "Asterix en Helvetia". En ellas se ve al gobernador de la provincia, recién nombrado, repartiendo los tributos. Separa una montaña de monedas de oro tan alta como él diciendo "esto para mi"; aparta un montoncito de monedas de oro para su ayudante, "esto para ti", y pone cuatro monedas en un cofre y le dice a su ayudante "y esto para Roma". El ayudante le pregunta "¿No crees que van sospechar?", a lo que el gobernador, todo furioso, le responde "¡Me han nombrado por cuatros años!¡tengo cuatro años para hacerme rico!". Pues eso, ¡qué poco hemos cambiado!

sábado, 3 de abril de 2010

CONDICIÓN HUMANA

He terminado de leer estos días un libro titulado "Una breve historia de casi todo", de Bill Bryson. Es un libro de divulgación científica, ameno y entretenido, del que se puede sacar una visión global acerca de los acontecimientos y la historia que nos han traído hasta aquí como especie, desde el inicio del Universo hasta la era espacial. Como digo, es un libro muy accesible a cualquier persona con un nivel de estudios mínimo, no es necesario tener estudios universitarios ni grandes conocimientos. Casi podría llegar a ser un libro de texto a nivel de bachillerato. Pero lo que más me ha sorprendido del libro han sido dos cosas:
La primera, la increíble y casi milagrosa cantidad de casualidades favorables que se han tenido que dar para que nosotros, los humanos modernos, estemos aquí ahora y seamos capaces de comunicarnos y tener conciencia de nuestro pasado. En todos y cada uno de los sucesos catastróficos que han ocurrido, en todas y cada una de las grandes extinciones que ha habido a lo largo de la historia terrestre, invariablemente alguno de nuestros antepasados se hallaba en el lugar correcto en el momento preciso para salvarse de la destrucción y seguir adelante. Que cada uno de nosotros esté aquí como individuo supone un milagro no menor. Para que fuésemos concebidos, nuestros padres, dos personas, tuvieron que aparearse en el momento exacto en que hubo la posibilidad de engendrarnos. Tomando como media de cada nueva generación unos 25 años, 25 años antes tuvo que darse esa misma casualidad entre cuatro personas, tus dos abuelos paternos y los dos maternos. Si seguimos remontándonos a razón de 4 generaciones por siglo, el número de casualidades aumenta en progresión geométrica, y sólo con que una de ellas no se hubiera producido, ya no seríamos nosotros, seríamos otra persona.
La segunda tiene que ver más con la estupidez humana, quizás la condición más permanente con independencia de la inteligencia y cualquier otra virtud que podamos tener. La historia de la ciencia es la historia de los conflictos personales de los científicos, y se ha visto entorpecida durante muchos años, incluso siglos, por rencillas personales, odios injustificados, robos de información y en general guerras cruentas totalmente ajenas a los postulados de lo que debería ser la ciencia. Las mentes más brillantes de todos los tiempos, incluidos Newton o Einstein, no fueron ajenos a estas guerras sordas, que en algunos casos llegaban a enfrentamientos personales físicamente. En la búsqueda individual de la gloria, anteponían el ego al bien común de la ciencia, que era el progreso y el avance en el estudio de lo que somos. Y eso ya de por sí no nos deja en muy buen lugar.

lunes, 29 de marzo de 2010

OTROS MUNDOS

A veces tengo la sensación de que hay otros mundo detrás de la consciencia en la que vivimos. No se por qué, pero desde lo más profundo de mi mente me asalta la idea que hay una barrera invisible que separa los acontecimientos del día a día, lo aprendido y lo olvidado, lo vivido, lo sufrido, todo lo que compone el bagaje de recuerdos que forman la personalidad y determinan lo que soy ahora, de otra realidad, de otro mundo que vive también ahí dentro y que no soy capaz de visualizar. Hay días en los que tengo casi la certeza de que en algún lugar dentro de mi cerebro, escondida en un rincón que siempre pasa desapercibido, hay una puerta a ese otro mundo, que también soy yo mismo. A veces, incluso, tengo la sensación de que estoy a punto de llegar al lugar y el momento en que pueda acceder a ese nuevo mundo, no se si por casualidad o por voluntad, pero por alguna causa que no llego a comprender, nunca consigo llegar. Ni siquiera puedo imaginar cómo es ese otro mundo. No es lo que veo en sueños, ni es lo que pueda llegar a imaginar. Es algo que se que está ahí, que puede ser fabuloso o terrorífico, que puede ser igual de anodino que la realidad de la que sí tengo conciencia, que se resite a aparecer y se cierra conforme intuyo que de alguna manera me acerco, y profundiza en su madriguera, un poco más adentro, un poco más lejos, un poco más oculto. Muchas veces tengo la sensación de que lo mejor de mí mismo se oculta en ese otro mundo, al otro lado de la pared que no existe y no veo, y no soy capaz de traerlo a este lado. Es por eso por lo que a veces todo me parece gris y plano, porque se que en alguna parte hay un mundo en color y lleno de relieves, de luces y de sombras, que me pertenece y se me resiste al mismo tiempo.

viernes, 19 de marzo de 2010

INVENTARIO DE FRACASOS

Hace unos años, cuatro aproximadamente, decidí dar un giro a mi vida y cambiar muchas de las cosas que no me gustaban, que eran bastantes. Como resultado de ese proceso, hoy soy una persona diferente, yo creo que mejor, pero eso son los demás quienes deben juzgarlo. Hubo un momento en el que por cada nuevo reto u oportunidad que decidía asumir o enfrentar, me colocaba una de estas pulseras. He tenido éxito en muchos de los procesos, pero también he tenido fracasos. Estas tres pulseras representan los tres fracasos más importantes y más dolorosos. Son un recuerdo permanente de que hay que ser fuerte para sobrevivir y saber asimilar los malos momentos para salir reforzado de ellos, y siempre seguir adelante con actitud positiva y esperando siempre lo mejor, pues as long as we belive, the best is yet to come.

LA ERA DE LA IRRESPONSABILIDAD


Hemos cedido el control y la evaluación de los riesgos que nos rodean a los poderes públicos, y nos descargamos de toda responsabilidad, sin asumir que debemos ser conscientes de nuestra existencia y que tenemos una responsabilidad para con nosotros mismos en el momento de tomar nuestras decisiones. Es lo que durante siglos, y hasta muy al final del siglo XX, se ha conocido como sentido común, y que ha ayudado a la especie humana a sobrevivir en todo tipo de circunstancias desde los tiempos de las sabanas africanas hasta ahora.

Imaginad esta escena: un australopitecus afarensis abandona en plena noche el abrigo en el que pernoctan él (o ella) y sus congéneres y se va a dar un paseo bajo las estrellas, porque sí, porque está melancólico, porque ha comido unas bayas fermentadas y está flipando con los puntitos brillantes o porque le sale de las narices. Apenas ha dado unos pocos pasos, cuando una sombra surge de la nada desde los matorrales, le derriba y le destroza la yugular. No llega a comprender lo que le ocurre, tan sólo siente unos colmillos atravesándole la garganta y el aliento mal oliente de la sombra mientras que el aire escapa de sus pulmones para no volver. Nadie en el grupo se extraña de lo ocurrido. Como se diría coloquialmente, se lo había buscado.
Siglo XXI: aventurero de domingo tipo "pánama jack" quiere remontar el Amazonas haciendo títeres a lomos de los cocodrilos, porque le han dicho que eso es "cool". Avanza confiado hacia la orilla y al divisar a los cocodrilos se dirige hacia ellos con paso firme y decidido. El primer cococrilo que se encuentra le lanza una dentellada, pero el intrépido indiana jones consigue esquivarla; el segundo le trinca por el muslo y se sirve la cena. ¿La culpa? De las autorirades de la zona por no tener a los cocodrilos amaestrados y no haberles enseñado que no hay que comer aventuros, encima que van por allí a hacerse la foto a beneficio de los pobrecitos indígenas.
Nos hemos acostumbrado a que otros tomen las decisiones por nosotros, y por tanto, a que otros asuman las responsabilidades inherentes a nuestros actos, y nos estamos convirtiendo en muñecos teledirigidos, en títeres manejados por los poderes de turno (de cualquier campo: política, sanidad, trabajo, cultura, ciencia, deporte,...) que pretenden decirnos qué, cuándo, dónde y cómo pensar, y además nos hacen creer que somos nosotros quienes decidimos. Mentes dormidas en cuerpos dormidos.


domingo, 14 de marzo de 2010

LA MUERTE DE UN ESCRITOR

Este fin de semana murió Miguel Delibes, un gran escritor, y por lo que cuentan de él, también una gran persona. De sus obras no voy a hablar, ahí están para que quien quiera leerlas lo haga. Cada uno sentirá sus palabras de una manera diferente y las interiorizará a su manera. Por mi parte, tengo que decir que la impresión que me causó su última obra, "El hereje", perdura años después de haberla leido. Creo que es un relato magistral de cómo los límites entre un mundo y otro, entre lo que consideramos el bien y el mal, son mucho más difusos de lo que puede parecer, y que muchas veces, podemos pasar a ser "el otro", el odiado, el repudiado, el indeseable, casi sin darnos cuenta, como una consecuencia natural de nuestras mejores intenciones.

Soy madrileño de nacimiento, y castellano viejo de adopción. Los mejores recuerdos de mi infancia están en gran parte ligados a las temporadas pasadas en un pequeño pueblo de Burgos. Ahora, por motivos de trabajo, recorro casi todas las semanas las llanuras del occidente de Castilla y León, y aún siguen impresionándome y sobrecogiéndome, como metáfora de la soledad, la grandeza y sobre todo, la dignidad de quien sabe que carece de todo, menos de su orgullo por ser persona. Quizás por eso las obras de Delibes me emocionan profundamente.


Pero no es de esto de lo que quería escribir. Mi intención es llamar la atención acerca del despliegue que se ha producido en todos los medios, abriendo informativos y aparcando las noticias políticas, los sucesos y las estupideces habituales en todos los noticiarios y relegándolas a un segundo plano. Seguramente mucha gente que haya visto esas extensas reseñas y largos reportajes no tedrá ni idea de quién era este fulano, pero para los que todavía nos emocionamos con un relato y somos capaces de cerrar los ojos e imaginar cualquier mundo sin salir de nosotros mismos, ha sido una gran tristeza saber que un gran narrador no está ya entre nosotros, y que perdemos una posibilidad de vivir nuevas vidas a traves de la magia de las palabras. Sentimos una gran tristeza, pero no una pérdida. Siempre he pensado que uno realmente muere cuando en la tierra no queda nadie que le recuerde, por eso Miguel Delibes, como tantos otros, será inmortal, porque su obra seguirá siendo leída, estudiada, recordada y disfrutada. Dentro de cada uno de nosotros vive un poquito de cada uno de los escritores que nos han hecho vivir.
 
 

sábado, 13 de marzo de 2010

DIA 1

Lo reconozco, soy nuevo en esto de escribir opinión. Es posible que ni siquiera tenga un punto de vista interesante u original acerca de las cosas que ocurren. Es probable incluso que pueda resultar insustancial y poco atractivo para quienes, bien por casualidad, bien recomendados u obligados por una cierta amistad, caigan sobre estas entradas. Ese es un riesgo que estoy dispuesto a correr, entre otras razones, porque me da bastante igual lo que piensen de mi las personas que no conozco. Afortunadamete, o no, nunca se puede estar seguro del todo, estoy en un punto de mi vida en el cual tengo mis prioridades bastante definidas. Tengo muchos sueños y deseos por realizar, y soy consciente de que buena parte de ellos quedarán sólo en eso, en sueños, y no me preocupa. Mi principal objetivo es no sentirme gris, no sentir que formo parte de la anodina realidad que  nos envuelve y uniforma.