jueves, 26 de septiembre de 2013

Araña

Desde hace unos meses hay una araña viviendo en el retrovisor de mi coche. Al principio era un fastidio, cada vez que iba a utilizar el coche, tenía que limpiar las telarañas que colgaban entre el espejo y la puerta, más que nada porque daban al coche aspecto de abandonado y sucio. Intenté eliminarla lavando el espejo con agua a presión, enfocando el chorro de la maquinita de agua caliente a presión, con jabón, por dentro del espejo y luego echando insecticida. Pero nada, a los pocos días, cuando volví a por el coche, allí estaba la telaraña de nuevo. Repetí la operación limpieza varias veces a lo largo de las semanas siguientes, e invarablemente, a los pocos días, de nuevo estaban allí las telarañas uniendo el espejo y el borde de la puerta. Al final, he optado por dejarla allí. Me limito a quitar los hilos pegajosos cuando voy a entrar al coche, y poco más. A fin de cuentas, allí ha encontardo su hogar. Cada vez utilizo menos el coche y podemos compartir ese retrovisor. Quien sabe si en primavera aparecerán por allí unos arañitos.

domingo, 22 de septiembre de 2013

La carga de la prueba


Vivimos tiempos de austeridad, sí, pero de austeridad impuesta por quienes derrochan los recursos y que al mismo tiempo nos exigen a nosotros que renunciemos, en aras del bien común, a los mínimos conseguidos durante años. Es la estrategia perversa del poder para hacernos sentir culpables por nuestras acciones. Desde hace años se nos pide que ahorremos agua y enegía mientras miles de industrias, empresas, oficinas y organismos oficiales derrochan estos recursos con instalaciones ineficientes y obsoletas que nadie se preocupa de inspeccionar y a las que nadie es capaz de hacer cumplir las leyes medioambientales. Se nos pide que reciclemos los residuos urbanos, algo que en muchas ocasiones es una carrera de obstáculos debido al tamaño de las viviendas y a la situación de los contenedores de reciclaje, si es que existen, mientras las industrias y las empresas generan toneladas de basuras de las que se deshacen sin control en vertederos ilegales, espacios naturales e incluso ríos y lagos. Las superficies comerciales nos cobran las bolsas de la compra para proteger el medio ambiente mientras nos venden productos envasados en plástico. Así la bolsa la paga el consumidor y el embalaje lo paga el proveedor, sin que ninguno de estos ahorros se repercuta en el precio. Llega un punto en el que parece que tendremos que pedir perdón por existir y por querer ducharnos con agua caliente. Al final, las cargas siempre caen sobre los mismo hombros, los nuestros, mientras que quienes realmente han provocado la situación no sólo se van de rositas, sino que además se van más enriquecidos.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Pollo

Vivimos en tiempos que se miden por estadísticas, y éstas dicen que la economía española mejora. Seguro que es verdad, no vamos a dudar ahora de un gobierno tan sincero y transparente como el nuestro, que ha cumplido a rajatabla todos y cada uno de los puntos de su programa electoral... Sin embargo, las estadísticas son una especie de mentira colectiva por elevación, pues llevan a categoría general los resultados de la suma de casos particulares, eliminando los matices de cada caso. Es como el famoso ejemplo del pollo: si tu te comes un pollo y yo sólo te miro mientras lo comes, en una muestra de dos individuos con posibilidades de comer pollo, estadísticamente nos hemos comido cada uno medio pollo. Pues esto es lo que está pasando con la economía: quizás sí que está mejorando, pero ¿para quién?. Aquí quienes se están comiendo el pollo, y encima pagado por nosotros, son los grandes bancos, las grandes corporaciones y los partidos políticos que se llenan los bolsillos con sus tramas de corrupción y clientelismo, y se aseguran de que sus miembros tengan un retiro dorado después de desvalijarnos, mientras que apenas han sufrido los rigores de la crisis. A nosotros nos queda mirar cómo condimentan y se comen ese pollo, a costa de nuestros puestos de trabajo y nuestro bienestar, y esperar a que cuando terminen con su orgía gastronómica, nos caigan una migajas para seguir tirando.

jueves, 12 de septiembre de 2013

El mejor de mundo

En los últimos tiempos se ha puesto de moda añadir la coletilla de "el mejor del mundo" a casi todo lo que nos gusta o que nos parece que es bueno. Así, tenemos el mejor aceite del mundo, el mejor clima del mundo, las mejores playas del mundo, los mejores futbolistas del mundo, la mejor comida del mundo, el mejor sistema sanitario del mundo, el mejor piloto del mundo, el mejor tenista del mundo y así hasta el infinito. Sin poner en cuestión el grado de certeza de estas afirmaciones, pues esas valoraciones dependen de quien las hace y cada uno tiene su propia escala de valores que aplica a cada caso, lo triste es que en general nos quedamos en la frase y no nos preocupamos de la realidad que se esconde detrás de cada una de ellas. Al calificar algo como "lo mejor del mundo" caemos en una autocomplacencia que nos impide avanzar, pues si algo es lo mejor del mundo, no es posible mejorarlo, y seguimos holgando, mirándonos el ombligo satisfechos, mientras en el resto de países analizan, estudian y trabajan en mejorar su realidad. Así en tanto que a nosotros se nos llena la boca calificando lo nuestro como lo mejor del mundo, los demás avanzan y de repente nos damos cuenta de que nos pasan por la derecha y por la izquiera a toda velocidad, mientras miramos a los dos lados incapaces de reaccionar y nos quedamos con cara de tontos. Es lo que ha pasado con la concesión de los Juegos Olímpicos, por ejemplo. En lo único que estamos todos de acuerdo, tanto en España como fuera, es en que aquí tenemos a los peores dirigentes del mundo.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Becas

Las becas a los estudios cumplen una función social, que es la de permitir que la igualdad de oportunidades consagrada en la Constitución sea efectiva. Desde ese punto de vista, la prioridad a la hora de condecer las becas anuales debe ser la capacidad económica de cada estudiante y la familia que le da soporte para que pueda realizar estos estudios. Por supuesto que el sistema de becas no puede ser una barra libre para que cualquier estudiante encuentre en el sistema una manera de financiarse y vivir del Estado. Nadie pretende eso, pero es ahí donde el ministro Wert tira de ideología e introduce su famosa nota de corte, que aunque en sí misma no es una mala idea, está mal gestionada y mal enfocada. La nota de corte sólo debería aplicarse cuando entre varios candidatos se den unas circunstancias económicas similares que les hagan merecedores de esta beca, y no haya disponibilidad de recursos en el sistema. Los recursos son limitados y por tanto hay que gestionarlos de manera que se maximice su beneficio. Lo que no es de recibo es que para solicitar la beca primero se tenga en cuenta el expediente académico y luego la situación económica. El proceso debe ser el contrario: primero la necesidad económica, y en igualdad de situación de necesidad, acudir al expediente académico. Así, considerando que las becas llegarán siempre a quienes más lo necesiten, dentro de este grupo las obtendrán quienes más esfuerzo y mejores resultados obtengan. Todos los recursos son limitados y hay que hacer un esfuerzo para repartirlos de manera racional.