lunes, 9 de septiembre de 2013

Becas

Las becas a los estudios cumplen una función social, que es la de permitir que la igualdad de oportunidades consagrada en la Constitución sea efectiva. Desde ese punto de vista, la prioridad a la hora de condecer las becas anuales debe ser la capacidad económica de cada estudiante y la familia que le da soporte para que pueda realizar estos estudios. Por supuesto que el sistema de becas no puede ser una barra libre para que cualquier estudiante encuentre en el sistema una manera de financiarse y vivir del Estado. Nadie pretende eso, pero es ahí donde el ministro Wert tira de ideología e introduce su famosa nota de corte, que aunque en sí misma no es una mala idea, está mal gestionada y mal enfocada. La nota de corte sólo debería aplicarse cuando entre varios candidatos se den unas circunstancias económicas similares que les hagan merecedores de esta beca, y no haya disponibilidad de recursos en el sistema. Los recursos son limitados y por tanto hay que gestionarlos de manera que se maximice su beneficio. Lo que no es de recibo es que para solicitar la beca primero se tenga en cuenta el expediente académico y luego la situación económica. El proceso debe ser el contrario: primero la necesidad económica, y en igualdad de situación de necesidad, acudir al expediente académico. Así, considerando que las becas llegarán siempre a quienes más lo necesiten, dentro de este grupo las obtendrán quienes más esfuerzo y mejores resultados obtengan. Todos los recursos son limitados y hay que hacer un esfuerzo para repartirlos de manera racional.

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