martes, 29 de abril de 2014

Españoles ilustres

Han empezado estos días los trabajos preliminares para localizar los restos de Cervantes en el convento de las Trinitarias, en la calle, curiosamente, de Lope de Vega, en Madrid. Curiosamente porque no se sabe dónde está enterrado Lope de Vega, al igual que ocurre con Velázquez (supuestamente enterrado en la plaza de Ramales), entre otros. Esto, que parece no tener demasiada importancia, es un claro síntoma de una sociedad enferma culturalmente. Mientras en los países con quienes hemos competido en la antigüedad por la supremacía de Europa, como Francia o Gran Bretaña, honran a sus ilustres y conservan su recuerdo con respeto, ahí está el Panteón de París, por ejemplo, en España nos desentendemos de ellos y perdemos así buena parte de nuestra herencia cultural, y perdemos referentes. Bien es cierto que esto de perder referentes nos importa más bien poco, aquí somos más de lo inmediato y de derribar a quien despunta un poco por encima de los demás. Hasta a los deportistas los acabamos tirando en el momento en que dejan de ganar, por mucho que hayan conseguido. Admiramos más a un ladrón de guante blanco que a un escritor, científico, pensador o artista. Cuanto  más golfo, más admiradores tiene. Y así nos va. 

jueves, 24 de abril de 2014

Terrores primarios

Una de las desventajas de ser seres racionales es que somos conscientes de los acontecimientos que ocurren y por tanto de las consecuencias que nos pueden acarrear. Ver a un miembro del grupo devorado por fieras era seguramente algo que producía una profunda impresión en el resto de la tribu, lo que les hacía temer sufrir esa misma suerte. El miedo al dolor, y el dolor como consecuencia de un acontecimiento, lo llevamos grabado en lo más profundo de nuestros cerebros. Es lo que hace funcionar nuestro instinto de supervivencia. Y es lo que ha utilizado desde siempre el Poder para someter al resto de los ciudadanos. Por Poder me refiero igualmente a los políticos, a los militares, a los empresarios y a los poderes religiosos, sin distinción, cada uno en una fase de la historia o todos a la vez. Quienes controlan los terrores primarios de la gente, controlan a la gente, y por tanto, pueden imponer su voluntad al resto. Antes era el ataque de un animal salvaje, el miedo a morir en la hoguera o en el potro de tortura, o en una guerra. Ahora es el miedo a perder el empleo, a empeorar nuestra situación económica y quedarnos sin recursos. En cualquier caso, los que tienen el poder lo saben, y por ahí nos aprietan, a base de leyes para coartar la libertad y tenernos inmovilizados. Sólo así se entiende que no estemos peleando en la calle para echarles a todos de este país. 

miércoles, 16 de abril de 2014

Gato muerto

España va de coña. Lo dice la ministra más inútil que hemos tenido en muchos años, Fátima Báñez. Ayer mismo lo dijo, afirmó que la recuperación española iba sobre ruedas. Igual quiso decir sobre "ruedinas", como las que se les ponen a los niños en las bicicletas para que no se caigan mientras aprenden a montar. Pero no, dijo sobre ruedas, o sea, viento en popa a toda vela, no corta el mar sino vuela etc. La recuperación es como las meigas (brujas) en Galicia, haberlas haylas, pero nadie las ha visto. O casi nadie, que alguna habrá. Sí es cierto que la inversión extranjera crece, normal, están comprando un país de saldo (empresas, viviendas, terrenos, tecnología, mano de obra...), y que la economía macro, esa que sólo importa al FMI y al Banco Central Europeo, parece que va algo mejor. Ha pasado de estar en coma a estar semi-incosciente a ratos. Pero eso no quiere decir que a los ciudadanos nos afecte ni mejore en algo nuestra situación. Los índices de pobreza crecen, las desigualdades aumentan, los salarios se desploman, las prestaciones se agotan, la sanidad hace aguas, la educación está herida de muerte, la justicia es según para quien y a ratos, y así hasta el infinito. Pero el gobierno sigue en sus mundos imaginarios pensando que ya está todo hecho  y que los que le criticamos somos unos resentidos, y traidores a la patria y demás. No hemos salido de la crisis, y no vamos a hacerlo en muchos años. Los británicos tienen una expresión para esto que nos sucede. Lo llaman el rebote del gato muerto. Me explico, cuando tiras un gato muerto contra el suelo, rebota y parece que salta, pero por mucho que nos empeñemos, no se mantiene en pie, porque no está vivo y vuelve a caer. Ese es ahora mismo el símil más acertado para nuestra economía.

viernes, 11 de abril de 2014

Focos

Para dedicarse a la política es necesario ser de una pasta especial. Hay que vivir desconectado de la realidad, a ser posible en otro mundo, y tener una habilidad innata para manipular las palabras y los hechos sin sonrojarse. Siguiendo con el tema de la fuga de la marquesa, rápidamente sus acólitos mediáticos se han apresurado a defenderla, poniendo el foco en que el tema de la multa es un asunto privado y que le puede pasar a cualquiera. Cierto, y totalmente de acuerdo. El problema es que ese no es el asunto principal. Lo principal, y lo que hace que el suceso traspase los límites razonables de un simple acto privado, es que la marquesa cometió al menos tres delitos: el primero, la fuga, pues así se considera si durante una intervención policial te vas del lugar sin tener permiso para hacerlo; el segundo, desobediencia a la autoridad, pues hizo caso omiso de los requerimientos de la patrulla para que se detuviera; y el tercero, agresión a la autoridad, al embestir y tirar la motocicleta del agente. Un personaje público que debe dar ejemplo no puede tener ese comportamiento, y eso es en lo que deberían haberse centrado quienes la justifican, no en la infracción de tráfico en sí. Por otra parte, si cualquiera de nosotros actuásemos de esa manera durante una intervención policial, seguro que seríamos reducidos y detenidos sin contemplaciones y dormiríamos en comisaría a la espera de pasar a disposición judicial. La justicia no es igual para todos, ni es ciega. Tan sólo mira para otro lado cuando conviene.

martes, 8 de abril de 2014

La marquesa


La marquesa de Murillo y condesa consorte de Bornos nos ha demostrado una vez más que en España sigue habiendo clases. O más bien, que quienes forman parte de las familias que se han creído por encima de los demás durante siglos, debido a prebendas y títulos que seguramente tienen un origen oscuro y bañado en la sangre y la explotación de miles de ciudadanos durante centurias, quieren que el orden de las cosas siga así. ¿Cómo osa un simple "guindilla" (término con el que se designaba no hace mucho a los policías municipales en Madrid, ahora casi en desuso) a multar a una marquesa, condesa y ex-presidenta por dejar su coche en el carril bus de la Gran Vía en hora punta? ¿Acaso no escucharon lo que dijo Fraga en su momento, que la calle es suya? Y si la moto se cae sola cuando se va a casa sin atender las indicaciones para que se detuviera, es culpa del policía que no la estacionó correctamente. Así que en lugar de reconocer su error, pedir disculpas y dejarlo pasar, sigue la máxima de los hidalgos españoles desde hace siglos, tan bien reflejada en el Quijote, el tan carpetovetónico "sostenella y no enmendalla", y salta a los medios intentando justificar la multa por el machismo de los agentes. Alucinante. Hay que tener un morro a prueba de todo para que no se te caiga la cara de vergüenza después de decir esa estupidez. Pero claro, ella es noble, está por encima de la chusma maloliente que pulula por estas calles, y a los nobles morro es lo que les ha sobrado a lo largo de la historia. Y para terminar de cagarla, su protegido, Carromero, un delincuente condenado por homicidio imprudente al volante de un automóvil, con todos los puntos del carnet de conducir retirados por la DGT por infracciones reiteradas, sale a defenderla (se lo debe, gracias a ella salió de Cuba con mentiras y no cumplió ni una mínima parte de la condena impuesta) y ataca a los agentes municipales que hicieron su trabajo. Lo grave es que el tipo es asesor del Ayuntamiento de Madrid, que le paga un sueldo, y se permite atacar a los policías a los que como miembro del Ayuntamiento debería defender. Algo huele mal, muy mal, aunque estemos muy lejos de Dinamarca.

jueves, 3 de abril de 2014

Tics

Es curioso ver cómo los gobernantes mantienen los mismos tics a lo largo del tiempo, y recurren a las mismas estrategias de distracción una y otra vez. El conflicto de Gibraltar era recurrente en los tiempos de Franco, era la afrenta nacional por excelencia y una cuestión de honor. Honor rancio, pues Gibraltar pasó a manos británicas por medio de un acuerdo legal que firmaron los dirigentes españoles de la época, no lo olvidemos. Cada vez que se olían conflictos, cada vez que la pobreza y las carencias de la población amenazaban con hacer entrar en ebullición la situación social, dentro de lo limitado de aquellos tiempos, surgía el conflicto de Gibraltar para calmar los ánimos y unir a los españoles en una causa común. Como digo, pasan los regímenes, pasan los años, y los políticos siguen usando las mismas tretas para distraer a los ciudadanos. Cada vez que el caso Bárcenas se recrudece a la luz de nuevas informaciones, cada día más comprometedoras para el partido del Gobierno, surge algún conflicto con Gibraltar, alguna patrullera que se siente acosada por los británicos, o alguna llamada al embajador a consultas. Todo ello con portadas a toda página durante un par de días en los medios afines al Gobierno, hasta que la situación se tranquilice. Lo malo no es sólo la utilización de estas estratagemas tan burdas, lo malo es que son un indicador de hasta qué punto nuestros gobernantes nos consideran idiotas, además de dejar claro que siguen gobernando los mismos perros, o sus descendientes, eso sí, con un reluciente collar demócrata que se quitan sin reparos a la menor ocasión. 

Debido a problemas técnicos, en este post no puedo incluir una foto realizada por mí, así que me he permitido utilizar esta "bonita imagen" de Gibraltar obtenida en Google. Pido disculpas por la poca calidad de la misma.