viernes, 28 de febrero de 2014

Estado de la Nación

Decía el poeta francés Paul Élouard que hay otros mundos, pero están en éste. Lo mismo podemos aplicar a nuestra situación como Estado. Hay varias españas, y aunque todas están en ésta, parece que los gobernantes y la gente normal vivimos en mundos diferentes. Nuestros dirigentes viven en una España irreal, en la que las cifras macroeconómicas dibujan un panorama de color de rosa, y en la que las grandes empresas y los grandes bancos aumentan sus beneficios año tras año, incluso en plena crisis, a costa de destruir empleo, tanto en cantidad como en calidad, y se llevan esos beneficios a otros países en los que las inversiones son más rentables, y como dijo el presidente de Iberdrola, la inseguridad jurídica es menor (que hay que tener cara para decir eso). Mientras tanto, los salarios bajan año tras año, la sanidad incrementa la carencia de recursos y se sostiene por el trabajo de los profesionales, la educación se desmantela, las pensiones tienen cada vez menor poder adquisitivo y quien puede huye de aquí a buscar trabajo a otros países. Es la marca España: un escaparate bonito y todas las miserias debajo de la alfombra. La pobreza es fea y no es cuestión de enseñarla por el mundo. Pero en una calle por la que paso a diario, cada pocos días hay una persona más tirada en el suelo pidiendo limosna. Esa es la nación en la que vivimos nuestro día a día.

martes, 25 de febrero de 2014

Pardillo

El pasado domingo se emitió por TV un experimento sobre el 23-F, un documental falso en el que se desvelaba que todo lo relacionado con el golpe de estado fue un montaje del gobierno de entonces, de acuerdo con la oposición y el Rey. Parecía inverosímil, pero estaba tan bien hecho y participaban tantos personajes importantes que, sí, tengo que reconocerlo, acabé creyéndomelo como un pardillo. La verdad, 76 años después de que Orson Welles hiciera creer a su audiencia que la invasión que narraba en "La Guerra de los Mundos" era real, no pensaba que se pudiera tragar una bola parecida, pero ya digo, me la tragué.  Lo peor de todo es que tengo que reconocer que al final me sentí decepcionado de que no fuese verdad. Una conspiración de ese calibre habría supuesto un terremoto en los cimientos de nuestra democracia y quizás el revulsivo que necesitamos para despertar del letargo democrático que sufrimos. El experimento demuestra que tenemos tendencia a creer en todo lo que implique teorías de la conspiración y negación de las versiones oficiales de los acontecimientos, porque todos estamos convencidos de que el poder siempre nos oculta algo y se beneficia de ello. Cualquier cosa que nos entreguen envuelta en un traje de respetabilidad la aceptamos sin muchas reticencias, y eso nos pone en peligro, pues demuestra una vez más que como la historia la escriben los vencedores, podemos conocer lo que quieren que sepamos, y los vencedores nunca cuentan la verdad, sino lo que les interesa y les hace quedar bien.

viernes, 21 de febrero de 2014

Derivadas

Retomando el tema del lunes pasado, encontramos, como decía, varias derivadas. La primera es que el Gobierno pretende seleccionar a los inmigrantes porque ha llegado a la conclusión de que los españoles ya estamos suficientemente empobrecidos y no necesitamos más inmigrantes pobres que vengan a empeorar aún más las estadísticas. Es decir, que vengan los ricos, que para pobres ya estamos nosotros. La segunda, es que van a reconocer y asumir a nivel de Estado el error de cálculo y la injusticia cometidos por los Reyes Católicos. Puestos a reconocer errores, podían empezar por condenar el golpe de estado de 1936 y los 40 años de régimen fascista, eliminar los símbolos de esa época y restituir a los descencientes de las víctimas los derechos sustraidos. Fue hace menos tiempo y es más fácil de conseguir, sólo hay que cumplir una ley vigente. La tercera suena a chiste, pero estando en España todo se andará. Si el Estado asume como injusta la expulsión de los judíos, todas las expropiaciones amparadas por aquella decisión serían ilegales. En las sinagogas de todo el mundo se guardan escritos de propiedad de tierras y casas de judíos de aquella época, e incluso los descendientes de aquellos expulsados los exhiben con orgullo. ¿Qué hará un tribunal si uno de estos descendientes reclama esas propiedades, requisadas ilegalmente, como suyas?¿Y si consigue una indemnización conforme al valor actualizado de mercado (principal más intereses de 500 años...)? Y para terminar, cuarta derivada: los moriscos también fueron expulsados por Felipe III alrededor del 1610, ¿Por qué no dar la nacionalidad también a sus descencientes? Ah! No, que seguro que estos son pobres. 

lunes, 17 de febrero de 2014

Inmigrantes de clase

La inmigración es un problema que ni la UE ni los gobiernos nacionales de cada país están sabiendo resolver. Hubo un tiempo en el que se nos decía que todos estos inmigrantes eran necesarios y venían a cubrir las carencias sociales y laborales de nuestro país, pero ni aún así se diseñó una política clara de necesidades ni de integración. La gente que se va de su país natal a otro, abandonando todo lo que tiene, lo hace por hambre, no por gusto, igual que lo hicieron nuestros antepasados en los años 30, 40, 50 y 60 emigrando a diferentes partes del mundo según las épocas. En medio de todas estas cuestiones sin resolver, y con centenares de muertos cada año en nuestras fronteras, el Gobierno se saca de la manga una medida curiosa: se otorgará la nacionalidad española de manera casi inmediata a todos los descendientes de los judíos sefardíes expulsados por los Reyes Católicos, y que puedan demostrar su condición, aunque no vivan ni vayan a vivir nunca en España. Un representante de la comunidad sefardí se felicitaba por la medida y auguraba que los judíos sefardíes traerían su dinero a España en lugar de llevarlo a los USA o Suiza (¡ja!). Supongo que ese es el criterio que ha utilizado el Gobierno, el dinero, igual que en el caso de los ciudadanos rusos y chinos, que pueden obtener la nacionalidad si se compran una propiedad de un determinado valor. Es decir, queremos inmigrantes ricos, que obtienen la nacionalidad española  a cambio de gastar unas migajas de su fortuna en nuestro país, provengan de donde provengan sus fortunas, y despreciamos a aquellos que sólo buscan no morir de hambre. Esto tiene varias lecturas, y ninguna es positiva. Pero eso lo desarrollaré en una próxima entrada.

martes, 11 de febrero de 2014

Captura del Estado

El término "Captura del Estado" se acuñó por primera vez en el año 2000 y se refiere a aquellos países en los que los poderes económicos influyen en la toma de decisiones políticas y condicionan las leyes en favor de sus intereses. Inicialmente se aplicaba a la situación de países como Perú, Colombia, Nicaragua, Honduras o México, por ejemplo, aunque hay más. En esta captura del estado participan los oligarcas de las grandes empresas y sectores económicos para que la legislación favorezca sus intereses, generalmente en contra de los intereses generales. Para los empresarios, leyes que propician los despidos más baratos y condiciones laborales más precarias que les permiten enriquecerse y aumentar sus beneficios sin que la sociedad se beneficie de ello. Se produce la privatización de empresas públicas solventes y de sectores críticos (telefonía, electricidad, gas, transportes, petróleo, bancos), cediendo los enormes beneficios que generan al sector privado, en lugar de revertirlos al herario público. Se privatizan igualmente los servicios sanitarios y de educación con la excusa de que lo privado gestiona mejor que lo público, con un elevado coste económico y social y una incogruencia de fondo bestial: si sabes que eres un gestor inútil, ¿Por qué te presentas para que te elijan como gestor público? El siguiente paso es deshacer el sistema de prestaciones sociales, puesto que es una cantidad de dinero muy importante que se escapa en soportar colectivos improductivos. Todos estos favores al sector económico no son gratuitos, van acompañados de tramas (muy bien) organizadas de sobornos y corruptelas que salpican a todos los niveles del Estado, desde la Presidencia hasta las entidades locales, pasando por todas las administraciones intermedias, y con la connivencia de las instituciones judiciales, secuestradas por el poder político para que sus fallos vayan siempre orientados a los intereses de estos grupos. Finalmente, para cerrar la cadena de favores, cuando estos gestores ineptos terminan el desmantelamiento de lo público encuentran acomodo como asesores, muy bien pagados,  en las mismas empresas que se beneficiaron de sus decisiones. ¿Sudamérica año 2000? No, España 2011-2014. Al final lo han conseguido, 75 años después, tienen al Estado cautivo y desarmado.

viernes, 7 de febrero de 2014

Fuerza

Frente a nosotros se abren siempre caminos, y lo único que tenemos que hacer es escoger el que más nos conviene, el que más se ajusta a nuestros deseos, sueños, anhelos o expectativas. Dicho así, parece fácil, pero no lo es. Delante de cada camino, de cada opción, hay numerosos obstáculos que nos impiden el paso. Barreras que están tanto dentro como fuera de nosotros. Para poder traspasar esos muros, y conseguir llegar a dónde queremos, lo primero, y a veces lo más difícil, es saber identificar cuáles son, saber de dónde salen esos impedimentos que nos cortan el paso. Una vez identificados, tenemos que ser conscientes de cuáles podemos romper desde dentro, desde nosotros mismos, tenemos que saber cuáles dependen de nuestra determinación para ser superados, y muy importante, conocer sobre cuáles no podemos actuar. Aprender a distinguir es primordial para elegir la opción correcta, para saber si tenemos que derribar el muro, porque podemos, o sortearlo, porque derribarlo está fuera de nuestro alcance, y buscar nuestro camino dando un rodeo que nos evite estrellarnos contra él. Por último, necesitamos encontrar la fuerza necesaria en nuestro interior, y debemos aprender a focalizar esa fuerza en conseguir nuestros objetivos, para no dejarnos engañar y que nuestros esfuerzos se desvíen hacia falsas metas que nos van a desgastar inútilmente. Encontrar esa fuerza, esa motivación, es lo más difícil de todo, pues tendemos a perdernos entre la maraña de opciones falsas y no somos capaces de encontrar el inicio del hilo que nos lleve a donde queremos.

martes, 4 de febrero de 2014

Parar

A veces necesitamos parar, encerrarnos un poco en nosotros mismos y aislarnos del exterior. Dar un repaso a lo que tenemos dentro, al potencial que podemos desarrollar por nuestros propios medios y no preocuparnos de los factores externos. Tenemos tendencia a preocuparnos de cosas que no podemos controlar, factores que se escapan de nuestro ámbito de actuación, y sin embargo dejamos que condicionen nuestra manera de actuar en las situaciones que sí podemos controlar, que sí dependen de nosotros. Vemos gigantes donde hay molinos y en lugar de esquivarlos y sortear los golpes de sus aspas, nos lanzamos a luchar contra ellos sabiendo que no podemos ganar. Es como si buscáramos una gran derrota a manos de un enmigo invencible para justificar nuestras pequeñas derrotas personales, las derrotas que sufrimos contra nosotros mismos, contra nuestra incapacidad para centrarnos en lo que sabemos hacer e intentar hacerlo, y no gastar energías en lo que no podemos pero queremos hacer. No es fácil conseguir ese punto de equilibrio, adquirir consciencia de lo que realmente puedo hacer porque depende de mi y dejar de lado lo que no puedo hacer porque depende de otras circunstancias. Es difícil poder separar todos los factores y seleccionarlos a nuestro favor. Es difícil, pero hasta que no lo consigamos, seguiremos atascados en la maraña que nos aprisiona y nos impide movernos.