jueves, 27 de mayo de 2010

L'ÉTRANGER

Hoy toca otra vez un momento de pausa. Después de varias entradas hablando de otros temas, hoy el cuerpo me pide hablar de mi. Sí, puede ser una muestra de exhibicionismo, pero es lo que me apetece. Desde que, ya hace muchos años, descubrí este medio y colgué mi primera página en la web pobladores.com (que ni siquiera se ya si existe), he tenido siempre la certeza de que es más fácil desnudarse delante de un millón de desconocidos que enseñar una sóla de tus debilidades a alguien muy cercano. El caso es que hoy me apetece escribir sobre mi, y a eso voy. Empezaré por admitir que la primavera no me ha sentado bien, aunque quizás lo que no me ha sentado bien ha sido este año, en el fondo es lo mismo. De igual manera, tengo que reconocer que ando un poco tocado de ánimos. Tener la certeza de que siempre he vivido en el lugar equivocado y en el momento equivocado no me ayuda mucho a superarlo, la verdad. No es una sensación nueva, es algo que periódicamente se me revela, de manera recurrente, en diferentes etapas de mi vida. Siempre fuera de sitio. Siempre la sensación de ser un exiliado buscando su origen, condenado a no encontrar un lugar en el que sentir como un hogar. Viviendo siempre en precario. Sostenido sólo por mi convicción de que siempre lo mejor está por llegar, aunque la vida me demuestra día a día que lo que está por llegar es lo que llega, ni mejor, ni, por ahora, peor. Agarrado a los sueños que espero realizar y con la misma fuerza a los que ya se que nunca se cumplirán. Siempre extraño en medio de la gente. Sin comprender por qué soy incapaz de mezclarme con los demás, por qué no puedo ser uno más; sin entender por qué cuando cae la noche, todas las puertas se cierran y yo me quedo fuera, buscando un lugar que no consigo encontrar.

lunes, 24 de mayo de 2010

POLÍTICA DE PINGANILLO

Espero que al final esto no termine por convertirse en un blog de opinión política; o de opinión antipolítica, lo que creo que reflejaría mejor mi manera de pensar, pero es que todos los días me lo ponen en bandeja. Hoy no me refiero a los grandes titulares, ni a la renovación del TC, ni a las medidas anti-crisis, al paro ni a nada parecido. Hoy me quedo con una noticia pequeña, pero significativa desde mi punto de vista. La comparecencia del presidente de la Generalitat, Montilla, en el Congreso o el Senado (no se dónde ha sido ni me interesa, ni siquiera me he enterado de para qué ha ido allí) ha costado la friolera de más de 6.000 euros en traductores, para que se pudiera escuchar su discurso, a través de los correspondientes pinganillos, en todas las lenguas, oficial y autonómicas, de España. Esto nos ha permitido ver en la portada de algún periódico la impagable imagen de dos andaluces, Montilla y Chaves, escuchándose a través de un traductor simultáneo. Esperpento en estado puro. Está claro que 6.000 y pico euros no parecen gran cosa en asuntos de estado, pero veamos cifras más cercanas. En un ratito, creo que la comparecencia ha durado menos de una hora (y si es más, da lo mismo), nuestros diligentes representantes electos, dando una loable muestra de austeridad en tiempos de crisis, se han "pulido" una bonita cantidad de dinero equivalente a 9 meses del salario mínimo interprofesional, por ejemplo. O a 20 meses de la pensión por jubilación que cobra mi madre; o a 6 meses de sueldo de muchos "mileuristas", y si algunos de vosotros lo sois, sabréis, todos lo sabemos, lo que cuesta ganarlos. Más de 6000 euros para que sus señorías se den el gusto de saber cómo suenan sus discursos en otros idiomas. Eso sí, a nosotros nos van a subir el IVA y el venía a nada que  nos despistemos. Y si no lo hacen los de ahora, lo harán los siguientes. Al final somos rehenes de nuestros propios votos y con ellos damos carta blanca a quienes nos deben gobernar para que desgobiernen y luego nos pasen la factura. Repito, no hablo de estos de ahora, ni de los que ha habido antes, ni de los que vendrán después. Hablo de los políticos como colectivo, sin distinción de colores. Creo que los que más distingue a los políticos de uno u otro partido al final es eso, el color... de sus corbatas.

jueves, 20 de mayo de 2010

ECOLOGISMO DE SUPERMERCADO


Que el ecologismo es un negocio, además de una necesidad, es algo evidente cada vez en más aspectos de nuestra vida. Empresas y gobiernos esconden sus intenciones detrás de motivos ecologistas, que igualmente utilizan para justificar decisiones polémicas. Una de las que más me ha indignado ha sido la campaña de Carrefour con su eliminación de las bolsas de plástico tradicionales y la sustitución de las mismas por bolsas de fécula de patata; patata no alimentaria, según pone en la propia bolsa, que no se realmente qué es. Podían haber dicho que eliminaban las bolsas y las cobraban para ahorrar gastos, como en el Día, que lo lleva haciendo desde siempre, y dejarse de tonterías y de colgarse la medalla de protectores del medio ambiente. En cualquier hipermercado hay miles de productos envasados en plásticos de diferentes tipos, y allí continúan. A Carrefour no le preocupan estos plásticos, no porque sean mejores para el medio ambiente, sino porque el coste de los mismos lo soportan el proveedor, que lo repercute en el precio, y el cliente, que es quien paga el precio final con el correspondiente margen . De esta manera, al eliminar las bolsas, consiguen que todos los  "plásticos demoníacos" los paguen el proveedor y los clientes, negocio redondo. Ahorro por todas partes, pues la factura de bolsas de cualquier cadena de hipermercados seguro que se cuenta en millones de euros. Además, y aunque parezca una tontería, el eliminar las bolsas de la compra implica necesariamente un aumento en la venta de bolsas de basura convencionales, sobre todo en hogares monoparentales como el mío, en los que las bolsas del hiper han terminado siempre su vida como bolsas de basura. Y no creo que el plástico de las bolsas de basura sea más respetuoso con el medio ambiente que el de las bolsas de la compra.
Otros que apuntan a salvar el mundo a través de su propio ahorro son los hoteles. Es cierto que una toalla en un hotel se puede usar sin problemas dos o tres días, y que no es necesario utilizar un juego completo de toallas cada día. Creo que nadie en nuestras casas lo hacemos. Bueno, yo por lo menos en mi casa no lo hago, igual soy un marrano. Pero que nos digan que lo que pretenden es ahorrarse en la factura de la lavandería, y no proteger la naturaleza, ni ahorrar agua, ni nada por el estilo. Si se pusieran manos a la obra e intentaran de verdad proteger la naturaleza, tendrían más cuidado con los materiales de construcción, con la ubicación de los establecimientos, los ruidos que emiten, la contaminación que producen las cocinas y las torres de climatización, la temperatura de las habitaciones en invierno (siempre demasiado calor) y en verano (demasiado frío), por ejemplo. La competencia y la necesidad de abaratar costes para poder atraer a los clientes, les obligan, como es lógico en cualquier empresa, a reducir costes de explotación, y si eliminan el desayuno y reducen la lavandería, pueden mantener su margen de beneficios aunque reduzcan el precio. Eso lo entiendo, me parece lógico y lo admito como una ley de mercado. Pero que no me vendan la bandera ecologista ni quieran hacerme sentir culpable por pedir una toalla limpia o una bolsa para llevar el pan.

domingo, 16 de mayo de 2010

THE UGLY TRUTH

Dijo alquien alguna vez que en los dos momentos más cruciales de nuestra vida, cuando nacemos y cuando morimos, siempre estamos solos. La frase no se refiere a que no tengamos a nadie querido cerca de nosotros, sino a que en ese preciso instante de transición, nadie nos puede acompañar en lo más profundo de nosotros mismos. Entre medias, vivimos naúfragos en soledades íntimas, que intentamos llenar a través del contacto con el resto de la gente. Nuestro comportamiento social nos empuja a mantener una relación con nuestra familia, a encontrar amigos o a buscar pareja. Sin estos contactos somos seres disfuncionales e incompletos, y nuestra salud emocional se resiente. A largo plazo, es posible que presentemos algún tipo de transtorno del comportamiento, aunque seguramente no seamos capaces de apreciarlo por nosotros mismos. Relacionarnos nos abre posibildades de interactuar con otros seres humanos, compartir vivencias o discrepar sobre puntos de vista, y todo ello nos enriquece. Sin embargo, en lo referente a las relaciones de pareja, las cosas son diferentes, y nosotros somos diferentes. Qué es lo que nos atrae de la otra persona es algo que a menudo no somos capaces de discernir, y nos dejamos llevar más por nuestra necesidad de contacto humano que por las cualidades de esa persona. En el fondo, somos animales y necesitamos que nos acaricien. Qué hace que una pareja se mantenga unida y qué hace que se separe es algo que no sabemos. Sí, hablamos de amor o desamor, de querer o de dejar de querer, pero eso es sólo el resultado de un proceso muy complejo que empieza en un momento indeterminado de una relación por causas desconocidas, y que no somos capaces de apreciar hasta que ya es demasiado tarde y se nos ha escapado la posibilidad de controlar los daños o repararlo. No sabemos en qué momento empezamos a dejar de querer a la persona que tenemos al lado o esa persona empieza a dejar de querermos. Podemos recurrir a muchos tópicos sobre el tema, pero sólo son eso, tópicos, nunca la realidad. Si acaso, un realidad enmascarada para que a nosotros mismos nos resulte más soportable. Lo malo es descubrir que eso es lo único que podemos esperar, momentos disfrazados que nos hagan sentir la ilusión de sentirnos queridos hasta que llegue el momento en el que la fea verdad se nos muestre sin tapujos y tengamos que volver a empezar a buscar, aún a sabiendas de que no vamos a encontrar nada, porque no hay nada que encontrar.

VELADOS

Cada poco tiempo salta a los medios el asunto del velo islámico en los centros de enseñanza de nuestro país, debido a confllictos derivados de su uso por parte de algunas estudiantes. Por supuesto, no faltan las voces a favor y en contra, todas con su cuota de razón o de sinrazón a partes iguales. Y para no ser menos, me voy a mojar en este asunto. Mi opinión personal es que no se debe permitir su uso en las instituciones públicas de enseñanza. De las privadas no hablo, cada una define su ideología y quienes a ellas acuden libremente deben respetarla y aceptarla, y si no lo hacen o no lo quieren hacer, no deben ir. Quien quiere educar a sus hijos en un colegio católico o islámico lo hace precisamente porque en ese centro tienen la posibilidad de conocer esa fe y esas creencias, y eso es tan legítimo como cualquier otra postura. Pero la enseñanza pública es diferente, pues por definición es aconfesional, y por ello se han eliminado todos los símbolos religiosos de las instalaciones. No me valen los argumentos de respeto a la religión de cada uno, puesto que nadie admitiría que una niña acudiese a clase con un hábito de monja, que es una manifestación religiosa equiparable al velo, y seguramente esa conducta sería censurada y prohibida de manera tajante, y todo el mundo estaría de acuerdo con ello. Tampoco me vale el argumento cultural, pues tan cultural como llevar un velo, en este caso, puede ser el llevar una gorra, unas gafas de sol o una sudadera con capucha, manifestaciones culturales de nuestra sociedad occidental que son admitidas sin problemas fuera de las aulas, pero que no consideramos apropiadas dentro de las mismas, y no se permiten, por un simple motivo de educación, o mejor dicho, de urbanidad, palabra caída en desuso desde hace muchos años.

sábado, 15 de mayo de 2010

PULSE EL BOTÓN

Hay un dilema moral para el que todavía  no he encontrado una respuesta única, aunque quizás decir ésto en público no me deje en buen lugar. Es la hipotética situación en la que alguien te plantea el siguiente escenario: en un panel hay un botón, que puedes pulsar o no. Te dicen que si pulsas el botón, una persona en el mundo, de manera aleatoria, morirá, y tú recibirás un millón de euros, limpios y sin consecuencias. La persona puede ser cualquiera, puede ser la persona a quien  más ames en el mundo o un completo desconocido al otro lado de la tierra. Incluso puedes ser tú mismo. Las probabilidades estadísticas de que muera alguien que conoces, que amas o tú mismo son de una entre seis mil ochocientos millones, la población mundial actual. En número, que parece que impresiona más, sería 0,0000000001; si tenemos en cuenta que la probabilidad de obtener un primer premio en el sorteo de Euromillones es de una entre setenta y seis millones (0,00000001, cien veces mayor que la anterior) y que nunca nos ha tocado ni nos tocará, ¿serías capaz de apretar el botón?¿pesaría más el sentimiento de culpa que la recompensa?¿o serías capaz de matar en tu propio beneficio?¿pulsarías el botón una y otra vez hasta que te saliera callo en el dedo? Son preguntas para reflexionar y responderse a uno mismo, sin que nadie tenga por qué saber la respuesta. Te puede ayudar a conocerte mejor.

viernes, 14 de mayo de 2010

CORRUPCIÓN, DIVINO TESORO...

Vuelvo a temas menos personales y más de actualidad, como sin duda lo es la corrupción que nos rodea. Me parece increíble la tolerancia a la corrupción que tenemos en España. Sorprende igualmente lo engarzada que está la corrupción con la actividad política, tanto, que se puede decir que tenemos una especie de resorte mental que, de manera automática, nos hace pensar en una cuando se menciona la otra, y viceversa. No es algo nuevo, políticos y medradores de todo signo y color político (la poca vergüenza no conoce de ideologías, es su propia ideología) han robado a manos llenas desde los albores de la historia, pero no deja de ser sorprendente cómo  incorporamos estos comportamientos a nuestra realidad social y apenas les damos importancia. En el momento actual, desde los inicios de nuestra democracia, ha habido muchos casos de corrupción. Los primeros fueron escándalos mayúsculos, con despliegues mediáticos importantes, y la opinión pública muy sensibilizada, lo que provocaba un fuerte rechazo social a este tipo de conductas. Pero los años, el auge del dinero fácil a través de los pelotazos del ladrillo y la bolsa, y nuestro atávico fatalismo ibérico, nos han hecho, sino ser tolerantes, sí volvernos indiferentes ante estos mangantes. El resultado: políticos y partidos implicados en escándalos de corruptelas varias, a todos los niveles, se presentan a las elecciones locales, autonómicas o nacionales, y además de salir electos, lo hacen con mayorías suficientes para gobernar. Nos roban la cartera, pero no nos importa. Mejor que gane el mío, aunque sea un golfo, antes de que gane el otro, por muy honrado que sea. Los colores son los colores. El resultado es que más que votantes racionales que valoran los programas, somos ultras de un determinado partido, y estamos tan ciegos que no nos damos cuenta de que nos meten la mano en el bolsillo.

lunes, 10 de mayo de 2010

GRAHAM

Este pasado fin de semana tuve la oportunidad de ver una película británica, "An education", que cuenta la historia de Jenny, una adolescente de dieciseis años, estudiante brillante y sujeta a una educación muy intensa y estricta orientada a su ingreso en la universidad de Oxford, la máxima aspiración de su padre. En la vida de Jenny hay dos personajes masculinos, además del padre; uno de ellos es Graham, un chico de su edad, compañero de estudios que parece estar enamorado de ella. El pobre Graham es un buen chico, simpático y amable, pero apenas es capaz de ofrecer poco más que su candidez y su torpeza a la hora de tratar con chicas, fruto de la educación y las costumbres de los años cincuenta. Y por supuesto, es despreciado por el padre de Jenny. No tiene nada para impresionar a una chica. El otro personaje, David, aparece de repente, detrás de su sonrisa encantadora. Es un tipo mayor, atractivo, ocurrente y divertido. Un auténtico encantador de serpientes, que no sólo seduce a Jenny, sino que también conquista a sus padres. Un vividor con buenos modales y lleno de encantos, que, como el mismo dice durante una de las conversaciones, está graduado en la universidad de la vida, y que ofrece a Jenny todas las cosas que hasta entonces ni siquiera había imaginado. Por no desvelaros la trama ni el final de la película, que se complica bastante más, no voy a contar nada. En este caso lo importante de la película, en lo que afecta a estas líneas, es el comprobar cómo la vida nos da a los hombres un papel a representar, y a unos les da el guión para ser graham, y a otros les toca ser david. Lo malo para los grahams es que por mucho que quieran, nunca conseguirán ser davids. Lo malo para mi ha sido darme cuenta de que siempre me ha tocado ser un graham, un buen tipo a quien la sonrisa se le congela en una mueca grotesca, mientras se queda con cara de panoli viendo cómo jenny se va con david a arruinar su vida sin dudarlo.

jueves, 6 de mayo de 2010

PAUSA

Hoy no voy a dejar mi opinión sobre ningún tema en concreto, porque hoy es uno de esos días que se levantan torcidos, sin motivo alguno, sin ninguna causa. Un día de esos en los que desearías con todas tus fuerzas que en algunos momentos la vida se pudiera controlar con un mando a distancia, y apretar el botón "pause"; o "still", según sea el mando. Que todo fuese tan sencillo como eso, apretar un pequeño botón rectangular y poner en pausa todo, el trabajo, la familia, los amigos, la pareja (quien la tenga), los problemas y lo que no son problemas. Poner en pausa la primavera, o el invierno, o lo que haya en ese momento. Poner en pausa los pensamientos y los sentimientos. Pausar el tiempo, y sentir que todo deja de fluir alrededor. Tener un segundo para volver los ojos y mirar dentro de uno mismo, y ser capaz de ver en la oscuridad dónde estamos y a dónde queremos ir. Algo tan sencillo como eso, algo tan complicado como eso. Una mínima pausa para encontranos y disfrutar de ese encuentro, saber si somos capaces de reconocernos, y en caso de que lo consigamos, saber si realmente estamos donde querríamos estar.

domingo, 2 de mayo de 2010

VIAJES

Que me gusta viajar es algo que todos los que me conocen saben de sobra. Además, puedo decir que hasta ahora siempre he tenido mucha suerte: nunca me han perdido una maleta en ningún aeropuerto, no he tenido accidentes, ni contratiempos, ni enfermedades, ni siquiera el tiempo meteorológico me ha supuesto una incomodidad. Como digo, he tenido mucha suerte, aunque también creo que influye mi manera de enfocar el hecho de viajar. Para mi el viaje comienza en el momento en que de repente, muchas veces sin saber por qué en concreto, decido que voy a ir a un lugar determinado. Desde ese instante, en que inicio la recopilación de información, guías, billetes de avión, hoteles, posibles excursiones y lugares que quiero visitar, disfruto cada paso en el proceso de viajar. El viaje, desde mi experiencia personal, es más una actitud mental que un desplazamiento físico. No importa si me desplazo cien o tres mil kilómetros. El viaje siempre empieza en la cabeza, imaginando y ordenando las imágenes que se obtienen a través de internet, documentales, libros y cualquier otro medio. En mi subconsciente, el viaje es un hecho positivo, y eso me provoca una actitud mental positiva que me hace disfrutar siempre, por encima de los pequeños inconvenientes. Durante el periodo que estoy, por decirlo de alguna, "en modo viaje", la realidad cotidiana pasa a un segundo plano, y estoy enfocado totalmente a percibir y a apreciar todo lo que el lugar que visito me pueda ofrecer. Me gusta moverme andando o en transportes públicos por las ciudades que visito, intentando observar a la gente, hablar con ellos siempre que es posible, e intentando captar la vida cotidiana de esos lugares. No me gusta ejercer de simple turista en el sentido más peyorativo del término: aquel que pasa por un sitio "flotando", casi mirando por encima del hombro cuanto ofrece el destino, y cuando se va no tiene más recuerdo que lo que le han proporcionado los tour operadores y las postales compradas en la recepción del hotel.