martes, 27 de agosto de 2013

Fuego

Cada verano, la incultura y la barbarie se apoderan de los bosques y campos en España, y especialmente en Galicia. En pleno siglo XXI parece inconcebible que aún haya vándalos e ignorantes que piensen que consiguen algo quemando un monte. Como muchas otras cosas, es un problema de educación y de impunidad. Una ley que persiga y castigue en serio a los delincuentes, con penas proporcionales al daño causado, tanto económicas como de prisión, una prohibición de recalificar los terrenos quemados para cualquier otro uso que no sea el destinado anteriormente al incendio durante al menos 75 años, prohibir comercializar la madera quemada, y una limpieza efectiva de los montes durante el invierno para evitar riesgos en primavera y verano serían medidas adecuadas para luchar contra esta lacra. Eso y la denuncia de los propios vecinos de los incendiarios, a veces colaboradores necesarios por omisión y silencio. La gran mayoría de los incendios son provocados, y no cuela el cuento del pirómano, pues según las estadísticas, menos del 1% de los incendios se inician por la acción de un pirómano diagnosticado como tal (es un trastorno mental calificado como extremadamente raro por los psiquiatras). El 99% restante se inician casi siempre por causa de pirómanos interesados, auténticos animales de bellota o retrasados mentales, cuando no brutos, inconscientes e ignorantes. Y hay que procurar que estén todos en la cárcel y respondan con sus bienes por los daños causados. Yo crecí con la antigua campaña de televisión que decía "cuando un monte se quema, algo tuyo se quema".

jueves, 22 de agosto de 2013

Soberanía

Es curioso el doble rasero que tienen todos los gobiernos sobre el tema de sus antiguas colonias. Todos menos el gobierno británico. Ellos tienen claro que las colonias son suyas y no quieren ni oir hablar del tema. Que le pregunten a los argentinos por las Islas Malvinas. Además, son coherentes con esa postura y la defienden incluso por la fuerza. Pero el gobierno español no tiene fuerza, ni moral, ni real, para defender su postura respecto a Gibraltar, principalmente porque fue un gobierno soberano español quien entregó la piedra a los británicos, mediante un tratado internacional dentro de un marco legal en la época. Así, se limita a acciones poco efectivas, pero que causan ruido de distracción en los medios, mientras los empresarios de las grandes corporaciones nacionales le recuerdan al ejecutivo que todas sus empresas y bancos tienen intereses en esa colonia, paraíso fiscal camuflado y reducto de entramados financieros ilegales. Al mismo tiempo, el ejecutivo sabe que no es posible aislar a Gibraltar, porque esos mismos entramados ilegales mueven mucho dinero que fluye a través de pequeños negocios hacia las localidades españolas adyacentes, y dan de comer a mucha gente que oficialmente está en paro y que se busca la vida como puede. Mientras, Rajoy sigue con cara de sorpresa y sin saber qué hacer. A ver si al final la vamos a liar parda por andar enredando por un quítame allá esa piedra, que con el dinero no se juega.

martes, 20 de agosto de 2013

¿Español?


En España, durante la temporada de liga, el fútbol ha sido el tradicional escape de los políticos para desviar la atención o agrupar al personal, sobre todo en los últimos años de éxitos de la selección. Hay tortas entre los gobernantes y aspirantes, casi literalmente, para tener un sitio en el palco del estadio que sea y salir en la foto. Pero llega el verano, y no hay fútbol. Al menos, no hay fútbol de competición. Entonces, siempre nos queda Gibraltar, recurso muy socorrido desde los tiempos de la dictadura franquista. En realidad, no es que a los españoles nos importe un bledo Gibraltar, no es un tema de conversación ni preocupación habitual en nuestro día a día, lo que nos molesta es que lo tengan los ingleses, y de eso se aprovechan los gobiernos de turno cuando necesitan distraer al público en general de otros problemas más graves que nos afectan más directamente. Al grito de "Gibraltar español" cualquier gobierno consigue que se nos retuerza el colmillo y clamemos venganza ante el oprobio de tener que soportar la antigua tonadilla "la bandera inglesa y el peñón de Gibraltar, que vergüenza dan, qué vergüenza dan...". Pero ahora empieza la Liga, y en dos semanas nadie hablará de ello. Eso sí, desde Marruecos empiezan a mirar de nuevo de reojo a Ceuta y Melilla.

lunes, 12 de agosto de 2013

Fama

Una muestra de la importancia de la cultura en general de nuestro país es el nivel cultural de la gente a la que consideramos famosa. Tras años de famosetes de medio pelo, tipo grandes hermanos, sálvames y similares, ahora los nuevos famosos los determinan las redes sociales. Así hemos visto que estos días la noticia (hastag) más vista y difundida (trending topic) ha sido el nacimiento de una niña de más de 6 kilos, y ya hay varias webs dedicadas a tan gran logro, crucial para el futuro del país. Seguimos siendo un país de porteras y cotillas de barrio, en el que sólo vemos las noticias en televisión para estar informados de los sucesos truculentos, y en el que a todo el mundo se le llena la boca de pedir I+D+I, educación de calidad y programas de televisión de nivel, mientras zapea entre "Sálvame" y "Mujeres y Hombres y Viceversa", y otorga a alguien tan zafio, grosero y meleducado como Belén Esteban el título honorario de "princesa del pueblo". Será de su pueblo, del mío desde luego no...

jueves, 8 de agosto de 2013

Indiferencia

Hay una máxima en la comunicación que sostiene que ninguna noticia aguanta en primera página más de 72 horas. A partir de este momento, el público pierde interés y la noticia comienza a deslizarse a espacios menos importantes dentro de los medios hasta que por fin desaparece. Esta es la táctica que se usa habitualmente en política, y por los políticos, para salir impunes de sus numerosos chanchullos y componendas. Lo vemos a diario, por ejemplo, con las pocas explicaciones sobre el caso Bárcenas, y la burda torpeza por parte de todos los cargos del PP de ni siquiera pronunciar su nombre durante meses; lo vimos con el accidente de autobús en Ávila de hace unas semanas (¿Alguien lo recuerda, aparte de los afectados? Hubo 9 muertos...), sucedió con el accidente del Metro de Valencia hace unos años, y es lo que está empezando a ocurrir con el accidente de tren de Santiago. Los responsables correspondientes, Adif, Renfe y Ministerio de Fomento, están tejiendo una red de mentiras y desmentidos que está enmarañando todo y nos impide saber qué ocurrió de una manera rápida y concreta. Cuando los jueces se pronuncien y sentencien sobre lo ocurrido, dentro de unos cuantos años, todos los responsables políticos implicados en este suceso ya estarán disfrutando de otros cargos públicos o privados, muy bien pagados seguro, y se habrán ido sin responder por sus errores.

lunes, 5 de agosto de 2013

Falacias 6

Después de unos días de menor actividad, hoy toca hablar de la falacia de los partidos políticos. Nos venden que los partidos son necesarios y que son los garantes de la pluralidad y de la democracia, pero esta afirmación encierra una gran trampa. Los partidos se han convertido en organizaciones hipertróficas que viven exclusivamente para satisfacer sus necesidades, a través de sus cargos políticos, y que se benefician de subvenciones públicas que pagamos todos los ciudadanos. Además, están autorizados a recibir donativos privados de simpatizantes, con unos controles que dejan mucho que desear, como estamos viendo en varios casos actuales. El dinero no es altruista, busca su propia reproducción y su beneficio, y quien hace un donativo a un partido, espera recibir los réditos correspondientes en el plazo más corto posible. Si no hubiera expectativas de retorno, no se movería. Dinero busca dinero, dinero atrae dinero. Quizás una ley de partidos en la que éstos estuvieran obligados a mantenerse con las cuotas de sus afiliados y simpatizantes obligaría a los políticos a estar más en contacto con la realidad, a cumplir las promesas realizadas, a rendir cuentas a sus votantes y a tener estructuras dimensionadas conforme a las capacidades reales de cada partido. Y nos obligaría a los ciudadanos a movilizarnos más en favor de nuestras ideas y a comprometernos más en nuestro propio gobierno.