lunes, 11 de agosto de 2014

Ébola

Parece increíble, pero ya tenemos en España el virus del ébola. De manera controlada, eso sí. Sin riesgos. ¿Sin riesgos? Eso es otra historia. No existe el riesgo cero en nada. Cuanto más intentamos controlar una situación, introducimos más factores que pueden influir en ella, por lo que se multiplican las posibilidades de fallos. Pero no quiero hablar de eso ahora. Me voy a remontar a la llamada "Gripe Española" de 1918. En un principio se llamó así porque los periódicos españoles, neutrales en la Primera Guerra Mundial, dedicaron una cobertura mucho mayor que los de otros países, y se magnificaron los casos ocurridos aquí. La gripe no surgió en España, pero se quedó con ese nombre y pasó a la historia como el mayor asesino en serie de la historia de la humanidad, con 50 millones de muertos a sus espaldas. Sin embargo, recientes investigaciones han descubierto que en Madrid se produjo en la primavera de 1918 un primer brote de esta gripe que era benigno, y que sirvió para inmunizar a gran parte de la población (una vacuna natural) y que unos meses después, en octubre, el virus sufrió una mutación y se volvió letal, extendiéndose por toda por Europa y matando a millones de personas. Al final, resultó que el nombre de "Gripe Española" estaba justificado. Desde entonces, diversos estudios de la OMS (Organización Mundial de la Salud) han determinado que aproximadamente se produce una pandemia catastrófica cada 25-30 años. Desde la última, han pasado 35 años y todas las alertas están activadas esperando a ver dónde surge ese nuevo foco. ¿Será el ébola? O puede que en algún lugar de nuestro seguro mundo, haya en estos momentos un virus inofensivo que está mutando y preparándose para provocar una masacre. Es cuestión de esperar.

jueves, 7 de agosto de 2014

Números

Estamos acostumbrados, por necesidad, a cuantificar todos los aspectos del modo de vida que padecemos o disfrutamos, y entre esos números, uno de los que más interés despierta tradicionalmente en la sociedad es la cifra del paro registrado. Las cifras del paro son números que representan a personas y situaciones difíciles, que los políticos ignoran. Este mes, los números del paro registrado parecen buenos, y todo el Gobierno en pleno se ha lanzado a sacar pecho y a presumir de gestión. Pero no hablan de lo que los números esconden. No hablan del fraude que suponen esos números desde la última reforma laboral. Porque si un trabajador de 40 horas semanales que se jubila o es despedido, es sustituido por dos trabajadores de 10 horas, se ha creado empleo neto, pero es un empleo precario, sin perspectivas de futuro. Y ese es el tipo de empleo que se está generando: contratos a tiempo parcial, incluso por horas, y temporales. Lo mismo ocurre con las afiliaciones de la Seguridad Social. La mayoría de los nuevos afiliados son autónomos, bien sena reales, de esos que se lanzan a buscarse la vida en lo que pueden porque ya no les quedan más opciones, o asalariados camuflados como autónomos por las empresas, una modalidad que se está poniendo de moda entre los empresarios que buscan representantes comerciales: te das de alta como autónomo, asumes los gastos que genera la actividad (desplazamientos, dietas y demás) y yo te doy una comisión por las ventas que consigas. Si no vendes, no cobras, pero sí que gastas. En el caso de las afiliaciones, hay una derivada aún más perversa: por cada persona que se jubila actualmente, que en general ha cotizado muchos años y tiene una pensión acorde a esas cotizaciones, se necesitan al menos 4 nuevos cotizantes para poder mantener esa pensión en el tiempo. Cotizantes que cuando llegue el momento de cobrar su pensión, si llega, descubrirán que recibirán unas pensiones de miseria si no han suscrito un seguro privado de pensiones, cosa que no todos pueden hacer. Pero eso es otra historia, que forma parte de la piratería del partido en el poder.