Tenemos tendencia a considerar la realidad que vivimos como un todo, y cuando queremos desconectar o hacer algo diferente hablamos de evadirnos de la realidad. Pero lo cierto es que no vivimos una sóla realidad, sino diferentes realidades, o una realidad en la que hay diferentes planos. Tan realidad es el universo del trabajo, como el de la familia o el de los amigos, o las vacaciones y el ocio, y nos movemos de una a otra sin solución de continuidad, no podemos separarlas. A lo que nos referimos como realidad cuando hablamos de evadirnos es a la rutina del día a día, que también forma parte de la realidad, pero no es el todo. Romper la rutina nos da la sensación de desconexión y de liberación que nos hace seguir adelante con las pilas cargadas, por eso nos parece que al salir de lo habitual nos escapamos de lo que nos constriñe y somos más libres. Pero todas las facetas de nuestra vida forman igualmente parte de nuestra realidad y tenemos que aprender a disfrutar de todas ellas y a no renegar de ninguna.
Vivimos en un mundo plano y al mismo tiempo lleno de aristas. Somos rehenes de la mediocridad y la uniformidad, y luchamos para vivir la ilusión de sentirnos diferentes. Tenemos una sociedad gris, en la que los poderes dominantes son esclavos de lo políticamente correcto y legislan pensando en el titular de mañana y en el beneficio personal de pasado mañana.
jueves, 27 de junio de 2013
viernes, 21 de junio de 2013
Dinero
Desde la invención y aceptación de las monedas como mecanismo de intercambio económico, allá por el Siglo VII a.C. en Turquía, (y desde antes de existir físicamente como tal) el dinero es poder. Eso es algo indiscutible. Quien tiene los medios económicos detenta el poder, tanto económico como político, religioso, militar, deportivo o de cualquier tipo. También tienen la capacidad de influir en el poder encargado de impartir justicia. Estos días estamos viendo muchos casos de políticos y dirigentes de variada condición que están inmersos en procesos judiciales, pero todos estamos convencidos de que al final se librarán de sus responsabilidades y eludirán la acción de la justicia, debido a su posición económica y a los favores sembrados en el sistema, que ahora debe corresponderles o arriesgarse a ser descubiertos y afrontar un escándalo. Siempre ha sido así, pero ahora tenemos acceso a la información que hace años se negaba a los ciudadanos. Antes los trapos sucios se lavaban en privado. Ahora, los lavan en público con total desfachatez y nos los restriegan por las narices. En este país, no se si en los demás también, siempre ha salido más barato (penalmente) robar 40 millones de euros que defraudar 400 euros. El de los 40 millones seguro que no pisa la cárcel. El de los 400 puede ser embargado y perderlo todo. Es lo que nuestro sistema llama justicia social.
martes, 18 de junio de 2013
Robin hood
El comportamiento orientado a eludir los impuestos no es nuevo. Las primeras obligaciones tributarias se recogen en tablillas cuneiformes de hace unos 5.000 años, y desde entonces se reconoce al recaudador de tributos como persona a la que temer y odiar al mismo tiempo. Es de suponer que ya entonces habría quien no estaba de acuerdo con esa manera de recaudar riquezas para el estado, y que por tanto intentaría no contribuir, arriesgando literalmente su vida en el intento. Pero los estados son máquinas implacables de recaudación, perfeccionadas durante el Imperio Romano y adaptadas por todas las culturas posteriores, y donde hay posibildad de enriquecimiento fácil, hay corrupción, pues la avaricia es una fuerza muy poderosa. Cuando esa corrupción llega a las propias entrañas del Estado, acceder al poder político es una forma de medrar y de estar en el lado correcto para satisfacer la avaricia. Esa es la situación actual en España. Políticos que se enriquecen a costa de sobornos, comisiones ilegales y favores, que además tienen impunidad para proteger sus "ganancias" a través de entramados financieros y que cuando son descubiertos se libran con triquiñuelas legales. La perversión del espíritu de Robin Hood: roban a los pobres para enriquecer más a los ricos. Que casualmente son los de siempre.
sábado, 15 de junio de 2013
Millonarios
Estamos viendo últimamente muchos casos de personas que se dedican a acumular millones de euros de manera ilícita, generalmente relacionadas con la política y el deporte, dos de las actividades más permisivas y de menor posibilidad de control, junto con la actividad financiera. El aspecto de la ilicitud de su comportamiento lo trataré en otra ocasión, ahora quiero reflexionar sobre otro aspecto. Estas personas parece que nunca tienen suficiente y que necesitan atesorar más y más activos en sus cuentas corrientes. Todo no es bastante. Quizás habría que preguntarse cuándo alguien considera que ha logrado su objetivo, digamos ser millonario. Pues la respuesta es simple: depende de cada uno. Hay gente insaciable, cuyo único motivo de impulso es acumular riquezas, y que dedican su vida a ello. Si no lo consiguen, se frustan y caen en la infelicidad. A veces ni siquieran disfrutan de la riqueza que poseen, sólo disfrutan mientras la consiguen. Esta gente nunca tendrá suficiente aunque tenga una fortuna incalculable. Por otro lado, hay quien se considera rico cuando tiene cubiertas sus necesidades y sus ambiciones, y no tiene que ser necesariamente millonario. Por ejemplo, si todas mis necesidades y caprichos suponen un gasto de, por ejemplo, 5.000 euros al mes, y mis ingresos son de 8.000, me puedo considerar muy rico, pues mis ingresos suponen un 60% más que mis gastos. Al contrario funciona igual. Si gano 1.000.000 de euros al año, pero mi deseo es ganar 1.100.000, siempre me sentiré pobre, porque nunca cubro mis expectativas, me he quedado al 91%. Estas dos posturas vienen de un planteamiento muy sencillo. Podemos determinar primero cuáles son nuestras necesidades e intentar satisfacerlas, o podemos intentar crearnos las necesidades en función del dinero que acumulemos, y seguir creando nuevas necesidades según vayamos teniendo más riqueza. ¿En qué grupo estás tú?
martes, 11 de junio de 2013
Falacias 5
La Justicia, en mayúsculas, es igual para todos... o no. Tenemos un Tribunal Constitucional que es una arena de lucha política entre los dos grandes partidos, y en el que un magistrado de uno u otro signo determina la interpretación de la Constitución, algo que debería estar por encima de la política ya que de ello depende la convivencia de todos los ciudadanos. Tenemos unos fiscales que actúan siguiendo las directrices del Ministerio de Justicia, y que piden la libertad de gente como Blesa (ex presidente de CajaMadrid y amigo íntimo de Aznar) o la no imputación de la Infanta, dejando de lado su función principal, que es la de representar y defender los intereses del Estado, es decir, de los ciudadanos. Tenemos unos jueces que permiten que los acusados se rian de ellos en su cara, con trucos legales que alargan los procesos hasta que prescriben (Caso Naseiro, por ejemplo). Una justicia cuyo acceso estará cada vez más limitado, ya que muchos ciudadanos desistirán de acudir a ella debido a los costes que eso les supone. ¿Justicia igual para todos? Aquí no, desde luego...
domingo, 9 de junio de 2013
Cien
Esta es la entrada que hace el número cien desde que empecé a escribir. La centésima entrada, para expresarlo correctamente. Repasando las entradas anteriores, encuentro de todo. Algunas de ellas, que en su momento me parecían buenas, ahora no lo parecen tanto. Otras, que fueron mis favoritas cuando las escribí, aún lo siguen siendo. Supongo que cada persona tendrá o no sus favoritas en función de lo que cada texto le haya transmitido. Particularmente, una de las que más me gusta es una entrada titulada "Pausa", de mayo del 2010. Hay un par de entradas que aún están en borrador, y que no han visto la luz desde que las escribí en el año 2010, una porque es demasiado larga y otra porque no soy capaz de transmitir lo que quiero expresar. Y una de las condiciones que me autoimpuse fue que las entradas se pudieran leer en un máximo de un par de minutos o tres, no más, para no aburrir. No se si algún día estas dos entradas verán la luz. Mi intención es seguir con esta bitácora y seguir reflexionando un poco en voz alta, un poco en privado, sobre cómo veo yo las cosas, y aunque nunca será un blog con visitas masivas, mientras haya una persona que siga entrando a leer seguiré con ello.
jueves, 6 de junio de 2013
Adulterar
Dicen los psicólogos que un niño comienza a hacerse adulto cuando empieza a comprender la mentira y aprende a utilizarla. Es el momento en el que pierde la inocencia y se introduce en el engranaje del mundo adulto, con la ventaja que supone para el niño que el adulto muchas veces no es consciente de esa pérdida de inocencia en el niño. La bondad innata de la infancia y esos ojos demasiado grandes para el tamaño de la cara son capaces de engañar al adulto y hacerle creer cualquier embuste. Se podría decir que un adulto es un niño adulterado. En cierto modo, los políticos actúan igual que los niños: son capaces de contarnos cualquier mentira con cara de no haber roto un plato en su vida, con una mueca entre sorpresa e indignación por nuestra desconfianza, lo que les hace abrir mucho los ojos, e intentando convencernos de que sólo quieren nuestro bien. Se podría decir que un político es una persona adulterada.
sábado, 1 de junio de 2013
La oscuridad
Tenemos un miedo atávico a la oscuridad. Seguramente en nuestros genes tenemos grabada la impronta de comportamiento que nos hace temer lo que pueda venir de lo oscuro, de la noche, de lo profundo de las cuevas o las simas. Todos los mitos relacionados con la oscuridad, con la ausencia de luz, están relacionados con el mal o los males que nos acechan. Pudiera parecer que conforme nos hacemos adultos, por tanto más racionales y con más conocimientos, estos miedos deberían desaparecer, pero no es así. Es curioso el efecto que tiene la noche en nuestra percepción, supongo que debido a que somos seres eminentemente visuales, y en la oscuridad, es nuestro sentido más limitado. La oscuridad nos afecta a nuestra manera de pensar o de razonar, y perdemos parte de nuestro equilibrio racional y hacemos de cualquier problema un mundo. Sin embargo, las cosas que nos parecen problemas irresolubles durante una noche en vela, no lo parecen tanto a la luz del sol. Hasta los programas de misterio, tipo Iker Jiménez, o las películas de miedo, dan un poco de risa si se ven con la luz del día entrando por la ventana.
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