jueves, 6 de junio de 2013

Adulterar


Dicen los psicólogos que un niño comienza a hacerse adulto cuando empieza a comprender la mentira y aprende a utilizarla. Es el momento en el que pierde la inocencia y se introduce en el engranaje del mundo adulto, con la ventaja que supone para el niño que el adulto muchas veces no es consciente de esa pérdida de inocencia en el niño. La bondad innata de la infancia y esos ojos demasiado grandes para el tamaño de la cara son capaces de engañar al adulto y hacerle creer cualquier embuste. Se podría decir que un adulto es un niño adulterado. En cierto modo, los políticos actúan igual que los niños: son capaces de contarnos cualquier mentira con cara de no haber roto un plato en su vida, con una mueca entre sorpresa e indignación por nuestra desconfianza, lo que les hace abrir mucho los ojos, e intentando convencernos de que sólo quieren nuestro bien. Se podría decir que un político es una persona adulterada.

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