Desde la invención y aceptación de las monedas como mecanismo de intercambio económico, allá por el Siglo VII a.C. en Turquía, (y desde antes de existir físicamente como tal) el dinero es poder. Eso es algo indiscutible. Quien tiene los medios económicos detenta el poder, tanto económico como político, religioso, militar, deportivo o de cualquier tipo. También tienen la capacidad de influir en el poder encargado de impartir justicia. Estos días estamos viendo muchos casos de políticos y dirigentes de variada condición que están inmersos en procesos judiciales, pero todos estamos convencidos de que al final se librarán de sus responsabilidades y eludirán la acción de la justicia, debido a su posición económica y a los favores sembrados en el sistema, que ahora debe corresponderles o arriesgarse a ser descubiertos y afrontar un escándalo. Siempre ha sido así, pero ahora tenemos acceso a la información que hace años se negaba a los ciudadanos. Antes los trapos sucios se lavaban en privado. Ahora, los lavan en público con total desfachatez y nos los restriegan por las narices. En este país, no se si en los demás también, siempre ha salido más barato (penalmente) robar 40 millones de euros que defraudar 400 euros. El de los 40 millones seguro que no pisa la cárcel. El de los 400 puede ser embargado y perderlo todo. Es lo que nuestro sistema llama justicia social.
Vivimos en un mundo plano y al mismo tiempo lleno de aristas. Somos rehenes de la mediocridad y la uniformidad, y luchamos para vivir la ilusión de sentirnos diferentes. Tenemos una sociedad gris, en la que los poderes dominantes son esclavos de lo políticamente correcto y legislan pensando en el titular de mañana y en el beneficio personal de pasado mañana.
viernes, 21 de junio de 2013
Dinero
Desde la invención y aceptación de las monedas como mecanismo de intercambio económico, allá por el Siglo VII a.C. en Turquía, (y desde antes de existir físicamente como tal) el dinero es poder. Eso es algo indiscutible. Quien tiene los medios económicos detenta el poder, tanto económico como político, religioso, militar, deportivo o de cualquier tipo. También tienen la capacidad de influir en el poder encargado de impartir justicia. Estos días estamos viendo muchos casos de políticos y dirigentes de variada condición que están inmersos en procesos judiciales, pero todos estamos convencidos de que al final se librarán de sus responsabilidades y eludirán la acción de la justicia, debido a su posición económica y a los favores sembrados en el sistema, que ahora debe corresponderles o arriesgarse a ser descubiertos y afrontar un escándalo. Siempre ha sido así, pero ahora tenemos acceso a la información que hace años se negaba a los ciudadanos. Antes los trapos sucios se lavaban en privado. Ahora, los lavan en público con total desfachatez y nos los restriegan por las narices. En este país, no se si en los demás también, siempre ha salido más barato (penalmente) robar 40 millones de euros que defraudar 400 euros. El de los 40 millones seguro que no pisa la cárcel. El de los 400 puede ser embargado y perderlo todo. Es lo que nuestro sistema llama justicia social.
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