sábado, 15 de junio de 2013

Millonarios

Estamos viendo últimamente muchos casos de personas que se dedican a acumular millones de euros de manera ilícita, generalmente relacionadas con la política y el deporte, dos de las actividades más permisivas y de menor posibilidad de control, junto con la actividad financiera. El aspecto de la ilicitud de su comportamiento lo trataré en otra ocasión, ahora quiero reflexionar sobre otro aspecto. Estas personas parece que nunca tienen suficiente y que necesitan atesorar más y más activos en sus cuentas corrientes. Todo no es bastante. Quizás habría que preguntarse cuándo alguien considera que ha logrado su objetivo, digamos ser millonario. Pues la respuesta es simple: depende de cada uno. Hay gente insaciable, cuyo único motivo de impulso es acumular riquezas, y que dedican su vida a ello. Si no lo consiguen, se frustan y caen en la infelicidad. A veces ni siquieran disfrutan de la riqueza que poseen, sólo disfrutan mientras la consiguen. Esta gente nunca tendrá suficiente aunque tenga una fortuna incalculable. Por otro lado, hay quien se considera rico cuando tiene cubiertas sus necesidades y sus ambiciones, y no tiene que ser necesariamente millonario. Por ejemplo, si todas mis necesidades y caprichos suponen un gasto de, por ejemplo, 5.000 euros al mes, y mis ingresos son de 8.000, me puedo considerar muy rico, pues mis ingresos suponen un 60% más que mis gastos. Al contrario funciona igual. Si gano 1.000.000 de euros al año, pero mi deseo es ganar 1.100.000, siempre me sentiré pobre, porque nunca cubro mis expectativas, me he quedado al 91%. Estas dos posturas vienen de un planteamiento muy sencillo. Podemos determinar primero cuáles son nuestras necesidades e intentar satisfacerlas, o podemos intentar crearnos las necesidades en función del dinero que acumulemos, y seguir creando nuevas necesidades según vayamos teniendo más riqueza. ¿En qué grupo estás tú? 

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