Tenemos claro lo que queremos. Y también lo que no queremos. Eso es algo que todos solemos afirmar a menudo cuando nos referimos a nuestra vida y relaciones personales, y supuestamente elegimos y vivimos en función de esa premisa. Sin embargo, en numerosas ocasiones, en cuanto se nos presenta la ocasión, hacemos todo lo contrario de lo que estábamos convencidos que queríamos, o decíamos que queríamos, hacer. Cambia el viento y cambiamos con él. Es como si en realidad lo que queremos estuviera más condicionado por lo que podemos tener que por lo que realmente deseamos. Simplemente sustituimos la necesidad del "esto es lo que quiero" por la seguridad del "esto es lo que puedo tener, y por tanto, esto es lo que quiero". Es una forma de reafirmar el control sobre nuestra vida y de eliminar las contradicciones entre nuestra situación real y nuestros sueños y deseos.
Vivimos en un mundo plano y al mismo tiempo lleno de aristas. Somos rehenes de la mediocridad y la uniformidad, y luchamos para vivir la ilusión de sentirnos diferentes. Tenemos una sociedad gris, en la que los poderes dominantes son esclavos de lo políticamente correcto y legislan pensando en el titular de mañana y en el beneficio personal de pasado mañana.
martes, 30 de abril de 2013
viernes, 26 de abril de 2013
Falacias 2
Vuelvo con el tema de las falacias, con uno muy de actualidad estos días: la reforma laboral. Después de sobrepasar los 6 millones doscientos mil desempleados y con una tasa del 27,16% de la población activa sin trabajo, el gobierno del "que se hunda España que ya la levantaremos nosotros" (Montoro, 6/6/10) aún sostiene que la reforma laboral va a crear empleo a corto plazo, algo imposible a juicio de cualquier economista y que se rebate una manera muy fácil, sólo hay que hacer números. Para crear 1 millón de puestos de trabajo, es necesario un crecimiento del PIB del 1,5% anual durante entre 3 y 5 años (según el economista sea optimista o pesismista), lo que implica que para llegar a situar las tasas de desempleo de nuevo alrededor del 9%, las de antes de la crisis (por debajo de los 2 millones de desempleados), en un cálculo muy optimista necesitaríamos al menos 12 años, una vez alcanzado el crecimiento del 1,5% del PIB. Es decir, habría que contar 12 años a partir del 2016, según las previsiones del Gobierno, por lo que nos pondríamos, siendo como digo optimistas, en el año 2028. Pero además, el antiguo mecanismo de mejora macroeconómica que arrastra a la mejora de las empresas y éstas crean empleo, a modo de cadena de trasmisión, ya no es válido, y está comprobado que ahora cuando la economía macro permite a las empresas mejorar su producción, no invierten primero en mano de obra, sino en mejoras tecnológicas, y una vez que estas mejoras están funcionando y son rentables, en una segunda etapa se produce la inversión en empleo. Se añade una cadena de trasmisión intermedia que alarga el proceso de la creación de empleo. Si unimos las dos variables, el resultado es obvio. Nos mienten con el ánimo de hacer daño. Otra falacia.
miércoles, 24 de abril de 2013
Pontificar
Cuando alguien nos cuestiona sobre nuestros actos o nuestros hábitos, en general intentamos justificarnos elevando a categoría de verdades absolutas nuestras propias convicciones. Esto es precisamente lo que significa pontificar: expresar nuestras opiniones como dogmas. Lo peor es cuando alguna de estas opiniones sin fundamento alguno consigue traspasar el nivel particular y por circunstancias se convierte en moda o en tendencia. Automáticamente aparece una legión de seguidores dispuestos a defender el dogma al precio que sea y sin considerar otras opiniones o puntos de vista, o lo absurdo de la tendencia. En general son cuestiones inofensivas, como las famosas pulseras magnéticas hoy desparecidas, aunque otras pueden ser peligrosas, como las dietas milagro, pero esa no es la cuestión. El problema es la facilidad que tenemos para asumir cualquier tontería como verdad absoluta, siempre que alguien nos la venda en un envoltorio atractivo, y hacernos devotos de ella para luego renegar con igual contundencia una vez que la moda se ha consumido en su propia estupidez.
lunes, 22 de abril de 2013
Falacias 1
El diccionario define falacia como la acción de utilizar mentiras para causar daño ajeno. Es decir, es a lo que estamos sometidos diariamente por parte de quienes nos gobiernan y de las instituciones que sostienen al poder. Un ejemplo de actualidad es la modificación de la ley del aborto con el pretexto de que "con la reforma se garantiza el derecho a la maternidad de las mujeres que así lo deseen" (!). El argumento no se sostiene ni resiste la más mínima revisión, a poco que se haga con una pizca de sentido común. El derecho a la maternidad está garantizado para cualquier mujer que así lo decida y lo desee... y se lo pueda permitir, que también es una consideración importante. Nadie, salvo la torpeza de los gobernantes que no facilitan las condiciones de cobertura social y laboral para que una mujer decida ser madre, puede impedir que quien lo desee y esté fisiológicamente capacitada, se quede embarazada. Lo que debe proteger la ley del aborto es el derecho de aquellas mujeres que de manera voluntaria y en base a sus circunstancias personales deciden no seguir adelante con su embarazo, por el motivo que sea. Intentar vendernos que la ley del aborto impide a las mujeres ser madres es una falacia, lanzada por la iglesia, en su afán milenario de que todos comulguemos con sus ruedas de molino, que ha encontrado sustento en un Gobierno que legisla para sus correligionarios y no para todos los ciudadanos de este país. Una falacia que, además de mentira, hace daño a muchas mujeres.
viernes, 19 de abril de 2013
Espejos
No recuerdo quién fue quien dijo que según se iba haciendo adulto iba desarrollando una aversión cada vez mayor a los espejos. Sin llegar a esos extremos, es cierto que a veces los espejos nos traicionan, o se traicionan, y nos muestran las cosas de una manera que no es la que queremos ver. Son la línea divisoria de dos mundos paralelos, simétricos, pero rotados 180 grados. Por eso nos resulta tan difícil, tomando como referencia un reflejo en el espejo, hacer cosas que normalmente haríamos sin ninguna complicación. Intenta apretar o aflojar un tornillo de algún sitio poco accesible, por ejemplo, y lo comprobarás. En cierto modo, un espejo es como la superficie del mar, que separa dos mundos incompatibles, mundos que a pesar de que coexisten pegados, apenas se mezclan más que en una breve capa superficial de unos pocos milímetros. La superficie del mar refleja cada uno de los mundos hacia sí mismo, dejando tan sólo entrever la realidad que hay al otro lado de la lámina de cristal. Cada espejo es una ventana a otro mundo, a un mundo que desparece cuando nos damos la vuelta y dejamos al espejo contemplando nuestra espalda que se aleja.
miércoles, 17 de abril de 2013
Telarañas
A lo largo de nuestra vida nos vamos creando una serie de compromisos familiares, personales y laborales que tejen una red social a nuestro alrededor. Esa red, que a menudo nos sirve de soporte y da sentido a nuestra vida, en ocasiones nos aprisiona y hace que nos sintamos atrapados. De repente, queremos romper con todo y empezar de nuevo, pero las filias que mantenemos con todas esas personas, lugares o costumbres, nos impiden cruzar la línea y empezar de cero. Unas veces la causa es el miedo al cambio, a lo desconocido; otras la pereza a renunciar a la comodidad de lo que ya tenemos; de igual manera, los sentimientos hacia las personas que forman parte de nuestra vida, el no querer provocar sufrimientos innecesarios a quien nos quiere, nos impiden tomar esa decisión y cerrar una etapa para buscar el siguiente paso. Al final, nos vemos abocados a decidir qué es más importante, si nosotros mismos o nuestro entorno. Y tenemos que tomar un camino, hacer algo o no hacer nada, sabiendo que cualquiera de las dos decisiones puede resultar igualmente errónea y sus consecuencias negativas para nuestra vida. Pero hay que decidir.
lunes, 15 de abril de 2013
Neutralidad
Suiza, tan de moda en las últimas semanas, fue el prototipo de país neutral a lo largo de los conflictos del siglo XX, basando en esa neutralidad su principal industria, la financiera. Parece que mantenerse neutral, o al menos intentar poner equidistacia entre dos posiciones encontradas, pudiera ser una buena política para evitar conflictos, pero en realidad no es así. En general, cuando alguien intenta mantenerse neutral en una disputa, sea entre amigos, en el trabajo o a cualquier otro nivel, en lugar de ser valorado como alguien capaz de no dejarse llevar por la pasión del debate y tener una visión objetiva, automáticamente se convierte en sospechoso para todas las partes. Las personas y los grupos somos muy partidarios del "si no estás conmigo, estás contra mi", y un elemento que no esté de nuestra parte es un elemento dudoso, que puede llegar a estar de parte del otro bando. Por eso, sobre todo cuando las disputas suben de tono y las posiciones se radicalizan, los neutrales son los primeros en caer, pues ninguno de los bandos se fía de ellos.
viernes, 12 de abril de 2013
Pandora
Zeus, enfadado porque Prometeo había entregado el secreto del fuego a los humanos en contra de su voluntad, y queriendo vengarse de ellos, creó a Pandora, una mujer con todos los dones deseables, hecha a imagen de los dioses, pero que ocultaba en su interior la maldad hacia los humanos. Era un regalo envenenado, una especie de Caballo de Troya, deseable pero que sólo traía desgracias. Al abrir el ánfora del mito original o la más famosa caja del mito renacentista, Pandora liberó todas las desgracias posibles para los humanos, cerrando la caja antes de que escapara la esperanza, por lo que los humanos empezaron a sufrir males y enfermedades. Si cambiamos Zeus por Rajoy, Pandora por Báñez (salvo lo de la belleza y lo deseable) y la caja de Pandora por la Reforma Laboral, podemos leer el mito tal y cual y tendría significado...
jueves, 11 de abril de 2013
Transurfing
Una teoría que enfoca la realidad desde una perspectiva diferente a la que estamos acostumbrados es la teoría del Reality Transurfing. El precursor de esta teoría es un filósofo ruso, Vadim Zealand, de quien se sabe muy poco, ni siquiera si ese es su nombre real. El misterio resulta atractivo. De modo simple, viene a decir que en cada momento de nuestra vida, tenemos por delante un número infinito de posibilidades de actuar o para escoger, y dependiendo de nuestras decisiones, se nos vuelven a abrir otro número infinito de posibilidades a cada paso. Esto implica que nuestra vida es como ir navegando y cogiendo la ola favorable, o que creemos más favorable, y que podemos ir cambiando de ola para conseguir lo que deseamos. Cualquier resultado depende exclusivamente de nosotros y nuestras elecciones, por lo que bastaría focalizar nuestro pensamiento y esfuerzos en los objetivos que queremos lograr y todas nuestras acciones nos llevarán a conseguirlos. Pero al mismo tiempo, éste es el problema, porque nuestro cerebro está programado para buscar y aceptar aquello que refuerza nuestras creencias y rechazar lo demás, y eso hace que tendamos a tomar las decisiones encaminadas a reforzar esas creencias, tanto negativas como positivas, de manera que si lo que predominan en nosotros son creencias o pensamientos negativos, podemos llegar a elegir, de manera inconsciente, aquello que precisamente más tememos que nos ocurra, y dirigirnos nosotros solos hacia el fracaso cabalgando la ola equivocada. De fracaso en fracaso hasta la derrota final.
lunes, 8 de abril de 2013
Fractales
Explicándolo de manera simple, un fractal es un objeto cuya estrucutura básica se repite independientemente de la escala a la que lo observamos. Los ejemplos más típicos que podemos encontrar en el mundo que percibimos a simple vista son los copos de nieve, las nubes o la línea de la costa. El perfil de la costa siempre presenta una forma recortada irregular, independientemente del punto de observación: da igual si lo miramos desde el espacio o a dos palmos del suelo, siempre será recortado e irregular. A veces, nosotros también nos comportamos, en nuestra manera de actuar ante los acontecimientos que se nos presentan, de una manera "fractal" en sentido amplio. Aprendemos un comportamiento derivado de nuestra experiencia en una situación concreta y una vez interiorizado y asimilado, lo aplicamos en situaciones similares a distintos niveles, sin tener en cuenta que aunque la estructura del asunto que tenemos que afrontar es independiente de su escala, las soluciones no lo son. No es lo mismo recoger un copo de nievo que un alud, aunque ambos repitan hasta el infinito el mismo patrón básico.
viernes, 5 de abril de 2013
Miedo
Cualquier amenaza es sustrato del miedo. Cuando nos sentimos amenazados por algo, esa amenaza nos induce un estado de temor. La amenaza puede ser real, al vernos implicados en alguna situación de peligro o circunstancias que pueden afectar a nuestra vida o nuestro futuro, lo que justificaría ese sentimiento, pero eso no quiere decir que siempre lo sea. Ocurre a menudo que nos vemos envueltos en situaciones en las que percibimos posibles acontecimientos futuros como una amenaza y reaccionamos de igual manera que si estos fueran ciertos en el momento actual, aunque no podamos tener ninguna certeza de que esos acontecimientos vayan a hacerse realidad. Esto nos supone un freno importante a la hora de tomar decisiones y poder afrontar las situaciones con la lucidez necesaria para poder superarlas. Ante el miedo, tenemos tres respuestas posibles: la huida, el sometimiento o la defensa. Cuál aparece en cada momento depende de muchos factores, entre ellos el carácter de cada uno, la situación personal en ese momento y el grado en que nos sintamos amenazados. En cualquier caso, las tres son actitudes de reacción ante algo que nos bloquea. Sólo si conseguimos controlar el miedo y actuamos sin tener en cuenta lo que el miedo nos provoca podremos superar esa situación y tomar las decisiones acertadas. Pasar a la acción antes que a la reacción.
miércoles, 3 de abril de 2013
Paralelas
Parece evidente que vivimos en una realidad paralela a la que perciben nuestros dirigentes. Mientras que las condiciones sociales se deterioran día a día, el empleo desaparece, y el que subsiste, cada vez es más precario y en peores condiciones económicas y laborales; mientras que la corrupción lo invade todo de tal manera que ya ni nos sorprende, y apenas nos indigna, porque sabemos que nadie va a pagar por lo que ha robado; mientras que los políticos se fotografían en el yate de narcotraficantes y el Presidente del Gobierno aparece en una pantalla de plasma a soltar sus consignas sin atender ni responder a las preguntas que interesan a la ciudadanía; mientras que los ex-consejeros de sanidad encuentran trabajo en empresas a las que ellos mismos han beneficiado con jugosas contratas públicas y a nadie se le caen los anillos; mientras que los políticos se han estado lucrando con las Cajas de Ahorros durante años y luego han colaborado en hundir los bancos fusionados, el resto de la gente, los que votamos y soportamos todo el sistema, asistimos atónitos al optimismo del Gobierno, que anuncia que la crisis terminará antes de final de año. Imagino que se refieren a la suya: la nuestra va para muchos años. O es que vivimos en distintos mundos.
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