Una teoría que enfoca la realidad desde una perspectiva diferente a la que estamos acostumbrados es la teoría del Reality Transurfing. El precursor de esta teoría es un filósofo ruso, Vadim Zealand, de quien se sabe muy poco, ni siquiera si ese es su nombre real. El misterio resulta atractivo. De modo simple, viene a decir que en cada momento de nuestra vida, tenemos por delante un número infinito de posibilidades de actuar o para escoger, y dependiendo de nuestras decisiones, se nos vuelven a abrir otro número infinito de posibilidades a cada paso. Esto implica que nuestra vida es como ir navegando y cogiendo la ola favorable, o que creemos más favorable, y que podemos ir cambiando de ola para conseguir lo que deseamos. Cualquier resultado depende exclusivamente de nosotros y nuestras elecciones, por lo que bastaría focalizar nuestro pensamiento y esfuerzos en los objetivos que queremos lograr y todas nuestras acciones nos llevarán a conseguirlos. Pero al mismo tiempo, éste es el problema, porque nuestro cerebro está programado para buscar y aceptar aquello que refuerza nuestras creencias y rechazar lo demás, y eso hace que tendamos a tomar las decisiones encaminadas a reforzar esas creencias, tanto negativas como positivas, de manera que si lo que predominan en nosotros son creencias o pensamientos negativos, podemos llegar a elegir, de manera inconsciente, aquello que precisamente más tememos que nos ocurra, y dirigirnos nosotros solos hacia el fracaso cabalgando la ola equivocada. De fracaso en fracaso hasta la derrota final.

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