Tenemos tendencia a considerar la realidad que vivimos como un todo, y cuando queremos desconectar o hacer algo diferente hablamos de evadirnos de la realidad. Pero lo cierto es que no vivimos una sóla realidad, sino diferentes realidades, o una realidad en la que hay diferentes planos. Tan realidad es el universo del trabajo, como el de la familia o el de los amigos, o las vacaciones y el ocio, y nos movemos de una a otra sin solución de continuidad, no podemos separarlas. A lo que nos referimos como realidad cuando hablamos de evadirnos es a la rutina del día a día, que también forma parte de la realidad, pero no es el todo. Romper la rutina nos da la sensación de desconexión y de liberación que nos hace seguir adelante con las pilas cargadas, por eso nos parece que al salir de lo habitual nos escapamos de lo que nos constriñe y somos más libres. Pero todas las facetas de nuestra vida forman igualmente parte de nuestra realidad y tenemos que aprender a disfrutar de todas ellas y a no renegar de ninguna.
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