jueves, 7 de agosto de 2014

Números

Estamos acostumbrados, por necesidad, a cuantificar todos los aspectos del modo de vida que padecemos o disfrutamos, y entre esos números, uno de los que más interés despierta tradicionalmente en la sociedad es la cifra del paro registrado. Las cifras del paro son números que representan a personas y situaciones difíciles, que los políticos ignoran. Este mes, los números del paro registrado parecen buenos, y todo el Gobierno en pleno se ha lanzado a sacar pecho y a presumir de gestión. Pero no hablan de lo que los números esconden. No hablan del fraude que suponen esos números desde la última reforma laboral. Porque si un trabajador de 40 horas semanales que se jubila o es despedido, es sustituido por dos trabajadores de 10 horas, se ha creado empleo neto, pero es un empleo precario, sin perspectivas de futuro. Y ese es el tipo de empleo que se está generando: contratos a tiempo parcial, incluso por horas, y temporales. Lo mismo ocurre con las afiliaciones de la Seguridad Social. La mayoría de los nuevos afiliados son autónomos, bien sena reales, de esos que se lanzan a buscarse la vida en lo que pueden porque ya no les quedan más opciones, o asalariados camuflados como autónomos por las empresas, una modalidad que se está poniendo de moda entre los empresarios que buscan representantes comerciales: te das de alta como autónomo, asumes los gastos que genera la actividad (desplazamientos, dietas y demás) y yo te doy una comisión por las ventas que consigas. Si no vendes, no cobras, pero sí que gastas. En el caso de las afiliaciones, hay una derivada aún más perversa: por cada persona que se jubila actualmente, que en general ha cotizado muchos años y tiene una pensión acorde a esas cotizaciones, se necesitan al menos 4 nuevos cotizantes para poder mantener esa pensión en el tiempo. Cotizantes que cuando llegue el momento de cobrar su pensión, si llega, descubrirán que recibirán unas pensiones de miseria si no han suscrito un seguro privado de pensiones, cosa que no todos pueden hacer. Pero eso es otra historia, que forma parte de la piratería del partido en el poder.

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