jueves, 22 de agosto de 2013

Soberanía

Es curioso el doble rasero que tienen todos los gobiernos sobre el tema de sus antiguas colonias. Todos menos el gobierno británico. Ellos tienen claro que las colonias son suyas y no quieren ni oir hablar del tema. Que le pregunten a los argentinos por las Islas Malvinas. Además, son coherentes con esa postura y la defienden incluso por la fuerza. Pero el gobierno español no tiene fuerza, ni moral, ni real, para defender su postura respecto a Gibraltar, principalmente porque fue un gobierno soberano español quien entregó la piedra a los británicos, mediante un tratado internacional dentro de un marco legal en la época. Así, se limita a acciones poco efectivas, pero que causan ruido de distracción en los medios, mientras los empresarios de las grandes corporaciones nacionales le recuerdan al ejecutivo que todas sus empresas y bancos tienen intereses en esa colonia, paraíso fiscal camuflado y reducto de entramados financieros ilegales. Al mismo tiempo, el ejecutivo sabe que no es posible aislar a Gibraltar, porque esos mismos entramados ilegales mueven mucho dinero que fluye a través de pequeños negocios hacia las localidades españolas adyacentes, y dan de comer a mucha gente que oficialmente está en paro y que se busca la vida como puede. Mientras, Rajoy sigue con cara de sorpresa y sin saber qué hacer. A ver si al final la vamos a liar parda por andar enredando por un quítame allá esa piedra, que con el dinero no se juega.

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