Espero que al final esto no termine por convertirse en un blog de opinión política; o de opinión antipolítica, lo que creo que reflejaría mejor mi manera de pensar, pero es que todos los días me lo ponen en bandeja. Hoy no me refiero a los grandes titulares, ni a la renovación del TC, ni a las medidas anti-crisis, al paro ni a nada parecido. Hoy me quedo con una noticia pequeña, pero significativa desde mi punto de vista. La comparecencia del presidente de la Generalitat, Montilla, en el Congreso o el Senado (no se dónde ha sido ni me interesa, ni siquiera me he enterado de para qué ha ido allí) ha costado la friolera de más de 6.000 euros en traductores, para que se pudiera escuchar su discurso, a través de los correspondientes pinganillos, en todas las lenguas, oficial y autonómicas, de España. Esto nos ha permitido ver en la portada de algún periódico la impagable imagen de dos andaluces, Montilla y Chaves, escuchándose a través de un traductor simultáneo. Esperpento en estado puro. Está claro que 6.000 y pico euros no parecen gran cosa en asuntos de estado, pero veamos cifras más cercanas. En un ratito, creo que la comparecencia ha durado menos de una hora (y si es más, da lo mismo), nuestros diligentes representantes electos, dando una loable muestra de austeridad en tiempos de crisis, se han "pulido" una bonita cantidad de dinero equivalente a 9 meses del salario mínimo interprofesional, por ejemplo. O a 20 meses de la pensión por jubilación que cobra mi madre; o a 6 meses de sueldo de muchos "mileuristas", y si algunos de vosotros lo sois, sabréis, todos lo sabemos, lo que cuesta ganarlos. Más de 6000 euros para que sus señorías se den el gusto de saber cómo suenan sus discursos en otros idiomas. Eso sí, a nosotros nos van a subir el IVA y el venía a nada que nos despistemos. Y si no lo hacen los de ahora, lo harán los siguientes. Al final somos rehenes de nuestros propios votos y con ellos damos carta blanca a quienes nos deben gobernar para que desgobiernen y luego nos pasen la factura. Repito, no hablo de estos de ahora, ni de los que ha habido antes, ni de los que vendrán después. Hablo de los políticos como colectivo, sin distinción de colores. Creo que los que más distingue a los políticos de uno u otro partido al final es eso, el color... de sus corbatas.

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