jueves, 20 de mayo de 2010

ECOLOGISMO DE SUPERMERCADO


Que el ecologismo es un negocio, además de una necesidad, es algo evidente cada vez en más aspectos de nuestra vida. Empresas y gobiernos esconden sus intenciones detrás de motivos ecologistas, que igualmente utilizan para justificar decisiones polémicas. Una de las que más me ha indignado ha sido la campaña de Carrefour con su eliminación de las bolsas de plástico tradicionales y la sustitución de las mismas por bolsas de fécula de patata; patata no alimentaria, según pone en la propia bolsa, que no se realmente qué es. Podían haber dicho que eliminaban las bolsas y las cobraban para ahorrar gastos, como en el Día, que lo lleva haciendo desde siempre, y dejarse de tonterías y de colgarse la medalla de protectores del medio ambiente. En cualquier hipermercado hay miles de productos envasados en plásticos de diferentes tipos, y allí continúan. A Carrefour no le preocupan estos plásticos, no porque sean mejores para el medio ambiente, sino porque el coste de los mismos lo soportan el proveedor, que lo repercute en el precio, y el cliente, que es quien paga el precio final con el correspondiente margen . De esta manera, al eliminar las bolsas, consiguen que todos los  "plásticos demoníacos" los paguen el proveedor y los clientes, negocio redondo. Ahorro por todas partes, pues la factura de bolsas de cualquier cadena de hipermercados seguro que se cuenta en millones de euros. Además, y aunque parezca una tontería, el eliminar las bolsas de la compra implica necesariamente un aumento en la venta de bolsas de basura convencionales, sobre todo en hogares monoparentales como el mío, en los que las bolsas del hiper han terminado siempre su vida como bolsas de basura. Y no creo que el plástico de las bolsas de basura sea más respetuoso con el medio ambiente que el de las bolsas de la compra.
Otros que apuntan a salvar el mundo a través de su propio ahorro son los hoteles. Es cierto que una toalla en un hotel se puede usar sin problemas dos o tres días, y que no es necesario utilizar un juego completo de toallas cada día. Creo que nadie en nuestras casas lo hacemos. Bueno, yo por lo menos en mi casa no lo hago, igual soy un marrano. Pero que nos digan que lo que pretenden es ahorrarse en la factura de la lavandería, y no proteger la naturaleza, ni ahorrar agua, ni nada por el estilo. Si se pusieran manos a la obra e intentaran de verdad proteger la naturaleza, tendrían más cuidado con los materiales de construcción, con la ubicación de los establecimientos, los ruidos que emiten, la contaminación que producen las cocinas y las torres de climatización, la temperatura de las habitaciones en invierno (siempre demasiado calor) y en verano (demasiado frío), por ejemplo. La competencia y la necesidad de abaratar costes para poder atraer a los clientes, les obligan, como es lógico en cualquier empresa, a reducir costes de explotación, y si eliminan el desayuno y reducen la lavandería, pueden mantener su margen de beneficios aunque reduzcan el precio. Eso lo entiendo, me parece lógico y lo admito como una ley de mercado. Pero que no me vendan la bandera ecologista ni quieran hacerme sentir culpable por pedir una toalla limpia o una bolsa para llevar el pan.

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