Es curioso ver cómo los gobernantes mantienen los mismos tics a lo largo del tiempo, y recurren a las mismas estrategias de distracción una y otra vez. El conflicto de Gibraltar era recurrente en los tiempos de Franco, era la afrenta nacional por excelencia y una cuestión de honor. Honor rancio, pues Gibraltar pasó a manos británicas por medio de un acuerdo legal que firmaron los dirigentes españoles de la época, no lo olvidemos. Cada vez que se olían conflictos, cada vez que la pobreza y las carencias de la población amenazaban con hacer entrar en ebullición la situación social, dentro de lo limitado de aquellos tiempos, surgía el conflicto de Gibraltar para calmar los ánimos y unir a los españoles en una causa común. Como digo, pasan los regímenes, pasan los años, y los políticos siguen usando las mismas tretas para distraer a los ciudadanos. Cada vez que el caso Bárcenas se recrudece a la luz de nuevas informaciones, cada día más comprometedoras para el partido del Gobierno, surge algún conflicto con Gibraltar, alguna patrullera que se siente acosada por los británicos, o alguna llamada al embajador a consultas. Todo ello con portadas a toda página durante un par de días en los medios afines al Gobierno, hasta que la situación se tranquilice. Lo malo no es sólo la utilización de estas estratagemas tan burdas, lo malo es que son un indicador de hasta qué punto nuestros gobernantes nos consideran idiotas, además de dejar claro que siguen gobernando los mismos perros, o sus descendientes, eso sí, con un reluciente collar demócrata que se quitan sin reparos a la menor ocasión.
Debido a problemas técnicos, en este post no puedo incluir una foto realizada por mí, así que me he permitido utilizar esta "bonita imagen" de Gibraltar obtenida en Google. Pido disculpas por la poca calidad de la misma.

No hay comentarios:
Publicar un comentario