España va de coña. Lo dice la ministra más inútil que hemos tenido en muchos años, Fátima Báñez. Ayer mismo lo dijo, afirmó que la recuperación española iba sobre ruedas. Igual quiso decir sobre "ruedinas", como las que se les ponen a los niños en las bicicletas para que no se caigan mientras aprenden a montar. Pero no, dijo sobre ruedas, o sea, viento en popa a toda vela, no corta el mar sino vuela etc. La recuperación es como las meigas (brujas) en Galicia, haberlas haylas, pero nadie las ha visto. O casi nadie, que alguna habrá. Sí es cierto que la inversión extranjera crece, normal, están comprando un país de saldo (empresas, viviendas, terrenos, tecnología, mano de obra...), y que la economía macro, esa que sólo importa al FMI y al Banco Central Europeo, parece que va algo mejor. Ha pasado de estar en coma a estar semi-incosciente a ratos. Pero eso no quiere decir que a los ciudadanos nos afecte ni mejore en algo nuestra situación. Los índices de pobreza crecen, las desigualdades aumentan, los salarios se desploman, las prestaciones se agotan, la sanidad hace aguas, la educación está herida de muerte, la justicia es según para quien y a ratos, y así hasta el infinito. Pero el gobierno sigue en sus mundos imaginarios pensando que ya está todo hecho y que los que le criticamos somos unos resentidos, y traidores a la patria y demás. No hemos salido de la crisis, y no vamos a hacerlo en muchos años. Los británicos tienen una expresión para esto que nos sucede. Lo llaman el rebote del gato muerto. Me explico, cuando tiras un gato muerto contra el suelo, rebota y parece que salta, pero por mucho que nos empeñemos, no se mantiene en pie, porque no está vivo y vuelve a caer. Ese es ahora mismo el símil más acertado para nuestra economía.

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