Para dedicarse a la política es necesario ser de una pasta especial. Hay que vivir desconectado de la realidad, a ser posible en otro mundo, y tener una habilidad innata para manipular las palabras y los hechos sin sonrojarse. Siguiendo con el tema de la fuga de la marquesa, rápidamente sus acólitos mediáticos se han apresurado a defenderla, poniendo el foco en que el tema de la multa es un asunto privado y que le puede pasar a cualquiera. Cierto, y totalmente de acuerdo. El problema es que ese no es el asunto principal. Lo principal, y lo que hace que el suceso traspase los límites razonables de un simple acto privado, es que la marquesa cometió al menos tres delitos: el primero, la fuga, pues así se considera si durante una intervención policial te vas del lugar sin tener permiso para hacerlo; el segundo, desobediencia a la autoridad, pues hizo caso omiso de los requerimientos de la patrulla para que se detuviera; y el tercero, agresión a la autoridad, al embestir y tirar la motocicleta del agente. Un personaje público que debe dar ejemplo no puede tener ese comportamiento, y eso es en lo que deberían haberse centrado quienes la justifican, no en la infracción de tráfico en sí. Por otra parte, si cualquiera de nosotros actuásemos de esa manera durante una intervención policial, seguro que seríamos reducidos y detenidos sin contemplaciones y dormiríamos en comisaría a la espera de pasar a disposición judicial. La justicia no es igual para todos, ni es ciega. Tan sólo mira para otro lado cuando conviene.

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