Vivimos en tiempos que se miden por estadísticas, y éstas dicen que la economía española mejora. Seguro que es verdad, no vamos a dudar ahora de un gobierno tan sincero y transparente como el nuestro, que ha cumplido a rajatabla todos y cada uno de los puntos de su programa electoral... Sin embargo, las estadísticas son una especie de mentira colectiva por elevación, pues llevan a categoría general los resultados de la suma de casos particulares, eliminando los matices de cada caso. Es como el famoso ejemplo del pollo: si tu te comes un pollo y yo sólo te miro mientras lo comes, en una muestra de dos individuos con posibilidades de comer pollo, estadísticamente nos hemos comido cada uno medio pollo. Pues esto es lo que está pasando con la economía: quizás sí que está mejorando, pero ¿para quién?. Aquí quienes se están comiendo el pollo, y encima pagado por nosotros, son los grandes bancos, las grandes corporaciones y los partidos políticos que se llenan los bolsillos con sus tramas de corrupción y clientelismo, y se aseguran de que sus miembros tengan un retiro dorado después de desvalijarnos, mientras que apenas han sufrido los rigores de la crisis. A nosotros nos queda mirar cómo condimentan y se comen ese pollo, a costa de nuestros puestos de trabajo y nuestro bienestar, y esperar a que cuando terminen con su orgía gastronómica, nos caigan una migajas para seguir tirando.
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