En estos tiempos de incertidumbre, y en medio de la sensación de inseguridad en la que vivimos, todos tenemos claro que el ser optimistas, el tener una actitud positiva ante la vida y ganas de luchar, nos ayuda a sentirnos mejor y nos capacita para intentar conseguir aquello que queremos. Luchamos por desterrar los sentimientos depresivos agarrándonos a cualquier signo que nos anuncie una esperanza. Estar deprimido no está de moda, por decirlo de alguna manera. Sin embargo, hoy me he sorprendido al leer una teoría sociobiológica que afirma que la depresión es un mecanismo evolutivo de adaptación a condiciones de dolor y penalidades continuadas, desarrollado durante milenios. Para las personas que viven en un estado que consideran miserable para sí mismos, estado que está a un nivel diferente para cada uno de nosotros, el sentirse mal permanentemente y esperar siempre lo peor es la manera natural de mantener el equilibrio entre ellos y sus poco satisfactorias vidas. Por eso las personas depresivas encuentran tan gratificantes las malas noticias, puesto que reafirman su posición y su estado de ánimo.
Cuando menos, es un enfoque diferente, que no cuestiona el optimismo como energía vital, pero que sí nos hace ver que estar deprimido en un momento dado no es algo que tengamos que esconder o de lo que avergonzarnos. Es sólo el punto de partida, un reposo en el camino para empezar a pelear y seguir avanzando en nuestro viaje.
No hay comentarios:
Publicar un comentario