Por encima de las políticas de cada país, están las ideologías de quienes las imponen. En España tenemos una larga tradición, desde tiempos inmemoriales, de gobernantes que buscan única y exclusivamente su propio bienestar y el de quienes les son afines. Ocurría en tiempos de los romanos y sigue ocurriendo ahora. Esta incapacidad para gestionar la cosa pública de manera honesta nos está convirtiendo en un estado paria dentro de la Unión Europea. Los motores de la UE ya han salido de la crisis y están en crecimiento, con tasas de desempleo iguales o menores a las que sufrían en 2008, y tasas de crecimiento superiores. Gran Bretaña sale airosa gracias a la fortaleza de la City financiera, muy vinculada con las grandes bolsas asiáticas de Singapur o Hong Kong. Alemania ha optado por un sistema de desarrollo mixto, en el que la potente maquinaria industrial da trabajo a mano de obra cualificada, casi toda alemana o procedente de la UE, con un nivel de vida muy superior al resto de europa, y por otra parte un sector servicios que está principalmente integrado por inmigrantes de baja cualificación de la UE (españoles, portugueses, griegos) y por inmiggrantes ajenos a la UE (turcos, marroquíes, armenios...), mano de obra barata que sostiene el sistema del bienestar del resto. Francia está en pleno periodo de ajuste, luchando por seguir el modelo alemán y no caer en los errores de los países del sur. Mientras, en España, nuestro gobierno ha optado por convertirnos en la China de la UE, con trabajos precarios, salarios mínimos, impuestos desorbitados y derechos inexistentes, sin sanidad pública universal, con educación ideologizada y con un futuro en el que las desigualdades serán aún más acentuadas de lo que son hoy en día. Datos: sólo entre 30 familias, por todos conocidas, manejan una fortuna de 32.000 millones de euros. El número de millonarios en 2013 creció en España un 13%. Sin embargo, los salarios en 2012 se redujeron en un 3,5% y en 2103 un 5,6%. Por no hablar de las pensiones y las prestaciones sociales. La cuestión es cuánto se podrá estirar la cuerda de las desigualdades antes de que se rompa.

No hay comentarios:
Publicar un comentario