viernes, 24 de enero de 2014

Atropellados

Vivimos tiempos difíciles desde hace unos años. Las noticias que surgen a diario no son buenas y nos hacen vivir en un clima de incertidumbre que nos impide mirar un poco más allá. Somos atropellados por los acontecimientos, uno tras otro, sin solución de continuidad: las noticias de hoy mañana ya son viejas, y las de ayer ya se han olvidado. Estamos bombardeados por mensajes negativos que poco a poco se filtran en nuestro subconsciente y se convierten en pensamientos propios. No es fácil luchar contra todo ésto. No es fácil poner nuestra mente al servicio de nuestros intereses y abstraerse de las desgracias que nos anuncian. El primer paso es asumir que estamos inmersos en esa dinámica, y tomar conciencia de que necesitamos cambiarla para poder enfocar nuestros pensamientos hacia adelante, para ponerlos a trabajar en conceptos e ideas que sumen, y no en aquello que resta capacidad de reacción. No hay una receta mágica, a cada uno le funcionará algo diferente, pero una vez nos decidimos a dar el paso, hay que seguir buscando el camino para llegar a ese punto. No es un trabajo menor, nuestra mente está acostumbrada a pensar con unos esquemas determinados y nunca es sencillo cambiar los vicios adquiridos. Ocurre a menudo que nuestro subconscientre es más obstinado y reacio al cambio que nosotros mismos, pero hay que encontrar la manera de conseguirlo, pues esa es la única forma de no morir atropellados.

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