miércoles, 5 de marzo de 2014

Vientos de guerra

Crimea es una península cuya historia ha estado marcada por las guerras. Entre las más recientes, la guerra de 1854 entre rusos por un lado y una alianza de ingleses, franceses, otómanos y piamonteses, por el otro, conocida como guerra de Crimea. Después de la Primera Guerra Mundial, durante Revolución Rusa, fue escenario de una nueva guerra civil, entre los partidarios de la revolución rusa, apoyados por Rusia, y los anticomunistas, apoyados por alemanes, estadounidenses, ingleses, franceses y turcos. Pasan los años y los conflictos se reavivan. Hoy de nuevo soplan vientos de guerra en Crimea, una guerra en las mismas puertas de nuestra Unión Europa. De producirse, sería la primera guerra en suelo europeo desde el fin de la guerra de los Balcanes, en 1995, de tan nefasto recuerdo y resultado, y cuyas heridas aún no se han cerrado. A pesar de que parece que la situación está controlada diplomáticamente, cualquier mínimo incidente puede desencadenar el conflicto, como ha ocurrido frecuentemente en Europa, y sin embargo, los líderes mundiales siguen con su teatrillo de reuniones y comunicados como si no ocurriera nada. El Gobierno español persiste en su línea "rajoyniana" (palabro que me acabo de inventar) de condenar "sí pero no" la ocupación rusa, no sea que se enfade Putin y no nos de el AVE que se está negociando en estos momentos en aquel país, y que además dejen de venir los turistas rusos que se dejan tanto dinero en nuestras costas, venga de donde venga ese dinero. Además, Rusia controla el suministro de gas al norte y centro de Europa, así que me da la impresión de que Ucrania puede ir despidiéndose de Crimea, que va a terminar siendo rusa sí o sí. Lo que queda como conclusión de este conflicto, es que Europa no pinta nada en el concierto internacional a nivel de superpotencia, y fuera de Europa no hay nadie realmente interesado en plantar cara a Putin por esta disputa territorial (no olvidemos que los habitantes de Crimea quieren mayoritariamente formar parte de Rusia). Ucrania está más apoyada por palabras que por hechos, y no tiene la capacidad ni el poderío suficiente para enfrentarse a un ejército ruso cuatro veces superior.

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