La RAE define paripé como fingimiento, simulación o acto hipócrita, que es exactamente lo que está haciendo la Unión Europea en relación al asunto de Crimea. Ante una política de hechos consumados, con una intervención rusa sobre el terreno totalmente novedosa al enviar un ejército sin distintivos (parece ser que es la primera vez que ocurre algo así en la historia a ese nivel), la UE no se cansa de apelar a la legalidad internacional (?) y a la vía diplomática. A estas alturas ya está claro que la legalidad internacional les importa más bien poco al Parlamento de Crimea y a Putin, y que, como dije en una entrada anterior, Crimea iba a ser rusa sí o sí. Mientras tanto, el ínclito Javier Solana, el mismo que en la Guerra de los Balcanes negociaba acuerdos de paz imposibles con los generales serbios y miraba para otro lado cuando éstos se dedicaban a asesinar y violar a civiles inocentes sólo por ser de la etnia equivocada, sigue defendiendo el diálogo y tanto la UE como los USA siguen haciendose los ofendidos y no reconocen el resultado del referéndum ni la anexión de Crimea a Rusia, cuando es algo que ya está consumado y no hay vuelta atrás. Mientras tanto, seguiremos negando el visado a políticos y empresarios rusos (como han anunciado hoy los USA) y Putin seguirá riéndose de todo ese circo, convencido de que nadie puede pararle los pies si se propone algo. Si alguien se molestara en revisar la historia, vería que una política de apaciguamiento promovida por Gran Bretaña en los años 30, similar a la que se está llevando ahora a cabo con Rusia, fue lo que dio alas a Hitler y fue el germen de la Segunda guerra Mundial.

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