miércoles, 6 de febrero de 2013

Pausado

Hace un día frío en Madrid. Un día luminoso y limpio que invita a pasear. Hay un cielo azul intenso y brillante, con pequeñas y dispersas nubes blancas que le dan un aspecto de cielo de dibujos animados.  Hoy la ciudad no parece esa ciudad frenética y desquiciada que todos visualizamos cuando hablamos de Madrid. O de Barcelona, Londres, Paris, etc.. Es un día laborable en mitad de semana, y es mediodía, sin embargo no hay un tráfico excesivo. La gente camina con prisa, como siempre, pero no hay aglomeraciones en los semáforos. En el metro o los autobsuses no hay agobio, no se viaja apretujado. Los sitios más turísticos tienen menos visitantes que en otras ocasiones, se escuchan menos acentos diferentes. Los buses descapotables para turistas casi han desaparecido, y los pocos que se ven están ocupados por apenas una o dos parejas cada uno. Los comercios se ven muy vacíos desde fuera, los empleados y propietarios tienen gestos serios, caras de  preocupación, seguramente calculando cuánto tiempo más aguantarán así o cuánto les durará el trabajo. Hay muchos locales cerrados, muchos letreros de pisos en venta. Tan sólo las administraciones de lotería tienen colas de clientes. Todas las calles de la zona de la Puerta del Sol están copadas por los hombres anuncio de los "compro oro", los artistas callejeros (músicos, mimos y demás) y por los captadores de socios para las ONG. Parece que la ciudad está en pausa, ralentizada, sin duda esperando a que llegue la primavera, a que pase esta crisis que nos mantiene en un invierno cerrado, casi sin expectativas ni esperanza.

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