martes, 18 de diciembre de 2012

Distorsión

Desconfío por norma de la gente que dice que nunca miente, entre otras cosas, porque eso es imposible. Todos mentimos en mayor o menor medida, bien sea para protegernos a nosotros mismos o para proteger a otros. Decir siempre la verdad en todo momento y circunstancias sería un ejercicio insoportable, y nos haría aún más insoportables de cara a los demás. Para vivir en sociedad tenemos que respetar ciertos convencionalismos y unos códigos no escritos que nos faciliten la relación con el resto de las personas que conforman nuestro mundo, y las mentiras ayudan a que las relaciones sociales se desarrollen con una cierta suavidad. Nadie quiere escuchar  que ha engordado, que hoy tiene una cara que da pena verle, que como amante es un desastre o que a veces actúa como si fuera tonto. Este comportamiento está tan interiorizado que forma parte de  nuestra manera de ser, y todos lo aceptamos tácitamente. Forma parte del juego de las relaciones sociales. Nunca podré creerme nada de lo que me diga alguien que afirme que nunca miente, porque en ese mismo momento ya está mintiendo, y además está viviendo en la peor de las mentiras: una realidad distorsionada en la que se ve a sí mismo como alguien perfecto por encima de los demás.

3 comentarios:

  1. En efecto, así es. Añadiría algo más a favor de la mentira que su necesidad social. En mi caso, desde muy niña, y bien consciente de ello, la uso -con cierta prudencia, cómo no- y un puñadito de inteligencia para añadirle color a la vida, a la de los otros y a la mía propia :-) Será por nacida gallega y amante del humor. Por lo que sea, al menos en mi caso, funciona y cumple de maravilla. Un saludo, Óscar.

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  2. Pero tengo un problema, con lo que terminaré de dejarme retratada. Soy asquerosamente perfeccionista, y el comentario anterior aparece con algún defectillo formal. Debiera decir: En efecto, así es. Añadiría algo más a favor de la mentira que su necesidad social. En mi caso, desde muy niña, y bien consciente de ello, la uso -con cierta prudencia, cómo no, y un puñadito de inteligencia- para añadirle color a la vida, a la de los otros y a la mía propia :-) Será por nacida gallega y amante del humor. Por lo que sea, al menos en mi caso, funciona y cumple de maravilla. Mil perdones.

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    1. De perdones nada, me gusta tu comentario. Yo no soy gallego, pero llevo viviendo en Galicia muchos años, y una de las cosas que me gusta es el sentido del humor, un punto socarrón, que tiene mucha gente. Si la mentira no se usa para hacer daño, como dices, cumple una necesidad social. Gracias por escribir. Saludos.

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