Rafael Hernando, portavoz adjunto del PP en el congreso, hizo una declaración lapidaria hace unos días en un programa de 13TV (perteneciente a la Conferencia Episcopal): "algunos sólo se acuerdan de sus muertos cuando hay subvenciones para buscarlos". La frase, de por sí desafortunada e irrespetuosa con las víctimas y los familiares, es además una afirmación falsa, pues las subvenciones siempre se dan a proyectos de recuperación de las víctimas, nunca a sus familiares. Con todo, tiene un lado positivo: retrata a quien la pronuncia con toda claridad, sin posibilidad de que se pueda volver a esconder nunca más detrás de su careta y su discurso vacío de político de turno (de cualquier político de cualquier partido). Aparte de la falta de respeto y de la mentira, queda claro que para el PP las vícitmas se clasifican en víctimas que nos votan y víctimas que no nos votan. Víctimas que nos dan rédito electoral y víctimas que quieren justicia y pueden ser molestas, porque no están en la onda de apoyar y aplaudir las tesis del PP. Incluso dentro del colectivo de víctimas de ETA, el más numeroso en este país, desde el PP apoyan, subvencionan, utilizan y dan protagonismo a las asociaciones que les son rentables electoralmente, mientras que ignoran y ningunean al resto de asociaciones que promueven otras vías de enfocar el problema. Para el PP el lema es "un muerto, un voto". Y Rafael Hernando sigue luciendo por el Congreso su sonrisa de caradura que se sabe intocable y sigue sin abandonar la escena política ni el Parlamento, cobrando un sueldo que pagamos todos. Está claro, como dice el chiste, que en España, para los políticos "Dimitir" es un nombre ruso.
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