Hay gobernantes que parecen una caricatura de sí mismos, y no, hoy no voy a hablar del gobierno de Aquí, aunque a veces lo ponen "a huevo". Resulta que el presidente electo de Venezuela, Maduro, ha ordenado un "saqueo" de las principales cadenas de electrodomésticos, saqueo controlado por el estado, para rebajar la inflación. Su teoría es que como los precios de estos productos hacen subir el equivalente del IPC de Venezuela, si se venden con descuentos del 90%, el índice bajará, y para ésto, ha militarizado las tiendas de electrodomésticos de las cadenas tachadas de inflacionistas y el ejército controla las ventas y los precios hasta "que no quede nada en stock", según órdenes del presidente. Naturalmente, en algunas de estas tiendas la presencia del ejército ha sido insuficiente y se han producido saqueos incontrolados. Venezuela, un país con una riqueza enorme y un gran potencial de recursos naturales, cayó hace tiempo en manos de charlatanes y populistas, y de seguir así, se dirige hacia la pobreza y el aislamiento más absoluto. Un presidente serio no puede basar su política en saquear tiendas, hablar con pajaritos, descubrir cáras de Bélmez en cualquier sitio e inventarse contubernios judeo-masónicos en su contra para justificar su incapacidad como gobernante y su ignorancia de los mecanismos económicos y de poder que rigen el mundo. Igual que un presidente serio no debe estar siempre callado y esperar a que las cosas se arreglen solas. Como dijo Ortega y Gasset, "la realidad que se ignora prepara su venganza".
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