lunes, 6 de mayo de 2013

Falacias 3

Una de mis falacias favoritas, por lo absurdo del planteamiento: resulta que según un ministro, creo que Fernández Díaz, el matrimonio homosexual implicaría la extinción de la especie, y por eso habría que prohibirlo. Razonamiento no carente de cierta lógica, pues evidentemente dos personas del mismo sexo no pueden procrear por medios naturales. La falacia está en que sí pueden hacerlo por medios asistidos, que funcionan independientemente de la orientación sexual de la pareja, bien como madres naturales, si la pareja es femenina, como a través de madres de alquiler, legales en otros países de nuestro entorno, si la pareja es masculina. Es decir, nos quieren adoctrinar con verdades a medias. Y lo más gracioso, por decir algo, es que quien mantenga esta postura sea precisamente la Iglesia, que propugna la abstiencia como método anticonceptivo y para evitar la superpoblación y las enfermedades de transmisión sexual. Por no hablar del voto de castidad de religiosos y religiosas. Si a todos los habitantes del planeta nos diera por meternos a servir a su Dios y respetáramos su voto de castidad y su abstinencia, en poco más de 100 años no quedaría ni un ser humano sobre la faz de la Tierra. Por lo tanto, deberíamos prohibir esas conductas. Sí, lo se, es un razonamiento absurdo. Igual que el del ministro. Pero él tiene la obligación de gobernar para todos los ciudadanos.

2 comentarios:

  1. Este personaje es un hipócrita,que miente fábula y manipula lamentable cuando dice que la negación de Dios lleve a organizar la sociedad prescindiendo de la dignidad de la persona.Para mí no tiene credibilidad !!!!,Y una tristeza tener un ministro.........(sin palabras) que representa a todos los ciudadanos a todos!!!!

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    1. Cuando los gobernantes confunden sus convicciones personales con sus obligaciones para con todos los ciudadanos tenemos un problema importante, y en este gobierno abundan los casos de ministros que piensan que sus convicciones religiosas son aplicables a todo el mundo, quieran o no quieran. Los salvapatrias de antes se han reconvertido en salvaalmas de ahora. Triste, muy triste.

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