lunes, 21 de julio de 2014

Dignidad

Esta es una palabra desconocida para nuestros dirigentes. En el año 2004, Rajoy defendía públicamente a Matas, Presidente del Gobierno Balear, y ponía su gestión como ejemplo de lo que quería hacer él cuando alcanzara el gobierno de la Nación. Diez años después, en 2014, Matas está en prisión, condenado por tráfico de influencias. Y aún tiene varios casos pendientes de juicio y sentencia. Para Rajoy, no ha pasado nada, y ahí sigue, en su mundo de fantasía del "españa-va-bien", mirando para otro lado y lamentado todavía el fallo de Silva en el partido ante Holanda, seguro. Antes había hecho lo mismo con Camps (Presidente del Gobierno de Valencia), con Bárcenas (Tesorero del PP), Baltar (el cacique bueno de Orense) y unos cuantos más, ejemplos para Rajoy de gestión eficaz y honrada, y hoy todos condenados por corrupción, prevaricación, evasión de impuestos, financiación ilegal y tráfico de influencias, según el caso. Y ahí sigue nuestro ínclito presidente, sin demostrar la más mínima dignidad ni la intención de asumir algún tipo de responsabilidad por sus manifiestos errores a la hora de escoger colaboradores y protegidos. Es la ineptitud personificada en grado superlativo. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario