lunes, 29 de julio de 2013

Lo inesperado

Vivimos en una sociedad que nos hace creer que todo está medido y calculado, que nada fuera de lo normal nos puede suceder, y planificamos nuestra vida conforme a esta creencia. El exceso de medios y de información nos hace confiar en que todo está bajo control y que los acontecimientos se tienen que suceder conforme a nuestros planes. No somos capaces de aceptar que ocurra algo fuera de esa rejilla que nos hemos marcado, por eso un simple retraso en la salida de un avión, o un atasco en una autopista hacen que nos cambie el humor y nos vuelven irascibles, nos convierten muchas veces en seres irracionales. No estamos preparados para encajar lo inesperado, y precisamente lo inesperado es lo que puede surgir en cualquier momento sin previo aviso. Esto es lo que ha ocurrido estos días de atrás en el accidente de tren de Santiago: lo inesperado, lo que nunca pensamos que pudiera suceder, porque esas cosas no ocurrren en nuestro mundo occidental, en el que todo está medido y cronometrado. Por eso estamos en estado de shock, porque esta vez los muertos y los heridos son nuestros familiares, amigos y conocidos. Porque las historias de sus vidas son las mismas de nuestras vidas. Porque vivimos su dolor como viviríamos el nuestro propio en su misma situación. Porque la realidad nos ha golpeado con lo inesperado, algo para lo que nunca estamos preparados.

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