Llegamos a la época del año en la que empezamos a pensar en las vacaciones, al menos aquellos que aún tengan la suerte de conservar su trabajo. En general consideramos las vacaciones como el momento ideal para evadirnos de nuestra rutina y alejarnos de los problemas cotidianos. La sorpresa viene cuando llegamos a nuestro destino vacacional y nos encontramos con que nosotros estamos allí, y los problemas se han venido con nosotros. No somos capaces de olvidarnos del todo de las cosas que dejamos detrás, y eso es porque nuestra vida es un todo compuesto por diferentes facetas que están entrelazadas unas con otras. Y todas ellas viven en nuestra cabeza, en nuestra mente, tanto las buenas como las malas, dispuestas a salir a la menor oportunidad que se presente, y casi siempre en el momento más inoportuno. Y es que es imposible evadirnos de nosotros mismos.

Al hilo de tu post, en el blog 'Yoriento.com' se reflexionaba sobre por qué no hacer de tu vida un lugar del que nunca quieras irte de vacaciones. Comentaba el autor del blog que más que estar todo el año soñando con las vacaciones, quizá sería mejor luchar por tener un trabajo, una ocupación, una existencia, una vida... que te llenen, que te apasionen, lo cual te llevará a no querer irte nunca a ningún otro sitio para desconectar o para cambiar de aires.
ResponderEliminarMuy fácil de decir, extremadamente difícil de hacer, verdad?
Pues sí, muy difícil de hacer, siempre hay algo de lo que necesitamos evadirnos. Creo que eso forma parte de nuestra naturaleza. Y no es malo del todo, sin eso no existirían los libros de ficción y las historias de personajes imaginarios en las que buscamos otras vidas. Echaré un vistazo al blog que me comentas, seguro que es interesante. Y gracias por tu comentario. Saludos.
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