Después de la espantada de Rubalcaba con motivo de los desastrosos resultados de las elecciones europeas, la situación en PSOE se parece la serie de Juego de Tronos. Los llamados barones se posicionan a favor de uno u otro candidato, los candidatos al trono vacante pasan los días sin decir ni sí, ni no, sino todo lo contrario, para no pillarse la lengua. No se ponen de acuerdo para definir el sistema de elección de Secretario General: si primero primarias y luego Congreso Federal, si primero Congreso y luego primarias, si primarias dentro del Congreso. No se ponen de acuerdo para decidir si votan sólo los compromisarios, si votan los militantes o si votan también los simpatizantes, a modo de primarias abiertas. Pierden el tiempo mirándose el ombligo y mientras los votantes socialistas asisten asombrados al espectáculo vergonzoso que nos están ofreciendo los dirigentes de un partido que tiene más de 130 años, pero que con dirigentes como los actuales está claro que no va a durar otros 130. Si me apuran, ni 10 más. Rubalcaba, que no participa, al menos directamente (quien sabe si lo hace en la sombra) de este juego de tronos, parece salido de otra serie, The Walking Dead, y lleva varios meses paseando su cadáver político por el Parlamento y los medios con mucha más pena que gloria. O con mucha pena y sin ninguna gloria. Y encima, le toca tragarse el sapo de decir que el PSOE es un partido republicano que se lleva bien con la monarquía parlamentaria.

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