Las cosas se olvidan. Es cierto. No es que se me haya olvidado escribir (espero...), pero sí es cierto que me cuesta mucho más que antes, cuando lo hacía a diario. Ahora parece que se levanta un muro entre los pensamientos que revolotean por la cabeza y el camino que los lleva a los dedos para que se desborden por las teclas del ordenador. No consigo expresar con palabras concretas sensaciones abstractas, no soy capaz de bajar del limbo esas cosas que quiero soltar fuera y que no se dejan atrapar. Pero en la vida todo es cuestión de práctica, y de experiencia. Espero que dentro de poco pueda escribir algo más interesante que estas divagaciones demasiado personales como para que a alguien le puedan interesar. Llegarán tiempos mejores, llegarán las primaveras, pero antes tendré que pasar estos inviernos, y tendré que navegar estos tiempos de mares tempestuosos lo mejor que sepa. Solo espero que desaparezca la parálisis y ser capaz de contarlo.

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