Estocolmo es tranquilidad. Es una ciudad que desde el primer momento resulta apacible. La atmósfera, la luz, el ritmo de la gente, todo es mas calmado que en otras ciudades. Hasta en las zonas mas abarrotadas de turistas es posible encontrar un lugar para disfrutar de la tranquilidad. El parque de Djurgarden, por ejemplo, donde mo es extraño dar un paseo de más de una hora en bicicleta, o de casi tres horas andando, sin ver apenas a unas pocas personas. Ningún parque en ninguna ciudad ofrece esta posibilidad. La ciudad vive en torno al lago, y el lago es protagonista de la vida de Estocolmo en verano. En cualquier rincón la gente vive para el agua, cualquier espacio cercano al lago se convierte en una playa improvisada y en lugar de reunión. Pero lo que más llama la atención es el ritmo de vida calmado, el respeto por el entorno y por los conciudadanos y la pausa con la que se vive. En una ciudad muy turística, repleta de comercios, de restaurantes, cafés y lugares de copas, la forma de disfrutar de todo ello es muy diferente a la nuestra. Presumimos del estilo de vida mediterráneo, favorecido por un clima benigno y un mayor número de horas de sol en invierno y otoño, pero confundimos el disfrute propio con el derecho a molestar y la obligación de los demás a aguantarnos. Música y voces, a cualquier hora del día y de la noche, y los botellones incontrolados son las dos mayores aportaciones españolas a la cultura europea en los últimos años (en París pude ver la celebración de varios botellones en las orillas del Sena durante un paseo nocturno en barco).
Tenemos tendencia a pensar que sólo nosotros somos capaces de disfrutar de la vida, y auqnue no lo creamos, la gente disfruta y se divierte en Estocolmo igual que en cualquier otra parte del mundo, sin necesidad de hablar a voces por la calle, gritar, tirar los desperdicios por cualquier parte, dejar los excrementos de los perros por las aceras o los jardines o molestar por las noches y no dejar dormir a nadie porque yo tengo derecho a divertirme.
Estocolmo es una ciudad que enamora por su belleza tranquila y por todas las cosas que allí encuentras a cada paso, y que aquí en España casi tenemos olvidadas: educación, limpieza, respeto y tranquilidad. Conciencia ciudadana de vivir en sociedad.
Debe de ser un sitio precioso para conocer, la verdad es que siempre oí que era un lugar entrañable, límpio y con una educación civica que muchos deberíamos de aprender.
ResponderEliminarMe gusta tu blog, donde das a conocer lugares, que algún día quizás pueda visitar.
Un beso y un susurro
Gracias, con muchos meses de retraso, tenía esto un poco abandonado. Sí, es un sitio maravilloso, uno de los mejores viajes que he hecho. No importa ir solo, se disfruta igual. Un beso
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